jueves, 30 de agosto de 2012

El hombre que mató a 'Bill el carnicero'

Hoy comienzo una sección nueva en el blog a la que llamaré "Artistas invitados" en la que aparecerán, con permiso de sus autores, algunos artículos no escritos por mí que tienen que ver con la historia o el patrimonio cultural de las islas. Para comenzar reproducimos un texto en el que se narran hechos no demasiado conocidos que tienen su origen en Estados Unidos y que, de manera fortuita, tienen su final en nuestro mar. El primer invitado de esta nueva serie es Carlos Padilla.


El papel de Daniel Day-Lewis en la película Gangs of New York, de Martin Scorsese, ya forma parte del catálogo de los mejores villanos de la historia del cine. La cinta, ambientada a mediados del siglo XIX, narra el regreso a la gran manzana de Amsterdam Vallon para vengar la muerte de su padre, años atrás, a manos del sanguinario William Poole. El joven finalmente hace justicia y liquida a Bill el Carnicero durante las revueltas sufridas por la ciudad en 1863. El relato de Scorsese guarda cierta relación con el histórico, aunque con algunos matices. Poole existió en realidad. Se le conocía en Nueva York como el Carnicero, fue boxeador callejero, miembro de varias bandas anticatólicas y antiirlandesas del distrito de Five Points y líder del movimiento político Know Nothing, germen del Native American Party.

Su mayor enemigo era John Morrisey, un inmigrante irlandés que trabajaba para Tammany Hall, una facción política opuesta. En una ocasión, lo que varias fuentes califican de disputa relacionada con el boxeo terminó en tragedia: Morrisey acudió junto a su amigo Lewis Baker a un bar de Broadway y este último tiroteó a Poole. Sucedió el 25 de febrero de 1855.

Tras el crimen, Lewis Baker huyó de la ciudad. Poco después decidió dejar el país para ponerse a salvo de las autoridades y de la venganza de los miembros del Native American Party. Así, se embarcó en el bergantín Isabella Jewett con un nombre falso y partió rumbo a Canarias. El episodio que sigue a continuación, y que culminó con el arresto del asesino, ha sido recogido por los historiadores en diversas ocasiones. Como ya informó en 2002 en el periódico Diario de Avisos el periodista Eduardo García Rojas, Herbert Asbury sitúa la detención, en su libro Gangs of New York (1928), "cerca de Tenerife". El diario Brooklyn Daily Eagle también menciona este suceso, relatando que "el vuelo desesperado de Baker terminó con su captura en la costa de Tenerife". Por su parte, la revista de historia de Nueva York City of Smoke fija el arresto en algún lugar "a dos horas de Tenerife".

Sin embargo, la hemeroteca del periódico The New York Times conserva una serie de documentos que ayuda a arrojar más luz sobre la huida de Lewis Baker a Canarias. Se trata de todos los ejemplares que hablan de la captura y juicio del prófugo, de su paso por las islas, Gran Canaria y Tenerife, e incluso de cómo cautivó a los agentes estadounidenses la visión del Teide desde el mar. No podemos dejar de citar algunas de las claves que este archivo aporta:
  • La policía salió en busca de Lewis Baker en un barco, el Grapeshot, cedido por los compañeros de Poole en el partido Native American. Los agentes cruzaron el océano para capturarlo y someterlo a juicio. Partieron el 18 de marzo de 1855 y llegaron a Las Palmas el 7 de abril.
  • El viernes 6 de abril, Stephen R. Thorne, un asistente del juez enviado para documentar la operación, escribió lo siguiente: "La isla de Gran Canaria a la vista, podemos ver el pico de Tenerife en la distancia, asomándose sobre las nubes".
  • Al día siguiente, echaron el ancla: "Bajamos el bote, desembarcamos bajo el fuerte y caminamos hacia la ciudad de Las Palmas, a dos millas de distancia [...]. Nuestro recorrido fue a lo largo de una playa de arena, pasamos algunos buenos campos de trigo y también de millo indio, que ellos siembran por todas partes como nosotros hacemos con el centeno".
  • Un rato después, se reunieron con las autoridades. "Entramos en la ciudad a través de un portón ruinoso [...]. Inmediatamente llamamos al gobernador de la isla, al alcalde de la ciudad, al capitán del puerto y a los principales oficiales. Les expusimos nuestro cometido y ellos francamente nos dieron la información en su poder y se interesaron por prestarnos toda la ayuda posible". En total, pasaron 10 días hasta que tuvo lugar la detención. Durante ese tiempo, la comitiva tuvo tiempo de disfrutar de una plácida estancia.
  • Los estadounidenses fueron invitados a visitar "el Club House, el principal hotel en la isla". "Durante nuestro paso por la isla no encontramos sino dos personas que hablaran inglés y las dos eran de Gran Bretaña: ni un americano en la ciudad. Ninguno de los altos funcionarios sabía hablar una palabra de nuestro idioma. Eran sociables y de maneras agradables. Se interesaron mucho por nuestra misión y nos preguntaron muchas cosas sobre Cuba y Estados Unidos".
  • El domingo 15 de abril, aún sin señales del bergantín que llevaba a Lewis Baker, hablaron con la tripulación de un barco inglés que recaló en Gran Canaria. "Habían dejado Inglaterra el día 14 del mes pasado. Pararon en Tenerife para descargar parte de su mercancía. El capitán nos informó de que en esa isla ya tenían noticias de nuestra misión. Tenemos una buena vista del pico de Tenerife todas las tardes con la puesta de sol".
  • Un día después, el emisario del juez seguía impresionado con la vista del Teide: "Al llegar la puesta de sol tenemos la más espléndida vista de Tenerife y de todas las montañas a lo largo de su costa. Las miramos hasta que las nubes las taparon y quedó el pico de Tenerife sobre ellas".
  • El 17 de abril, al amanecer, levaron anclas para aproximarse a Tenerife. Durante el trayecto, descubrieron un bergantín que avanzaba hacia Las Palmas. Pronto se dieron cuenta de que era el Isabella Jewett. A las ocho de la mañana, se acercaron a él, hicieron dos disparos, bajaron la barca y lo abordaron, arrestando a Lewis Baker, que en un principio intentó hacer creer a la tripulación de su nave que se trataba de piratas que querían raptarlo. Su viaje a Canarias había terminado.
Esta es la historia del hombre que mató a Bill el Carnicero. Tras su regreso a Nueva York, Baker fue juzgado dos veces y finalmente absuelto en 1856 por un juez de su misma tendencia política y, por lo tanto, también rival de Poole.

NOTA: Puedes consultar la transcripción de los juicios y los artículos publicados al respecto en 1855 en la hemeroteca de The New York Times

3 comentarios:

  1. Una maravilla de artículo. Aprovecho ahora para dar las gracias por los enlaces a hemerotecas americanas históricas.

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    1. Cuando lo leí la primera vez me encantó por la curiosa historia que cuenta y por lo bien documentado que está. Son muy buenos los enlaces a los antiguos periódicos norteamericanos.
      Gracias por la parte (paternal) que me toca.

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  2. lo acabo de ver en TNT pero no van mas allà que de la muerte del carnicero Poole, nada dijeron de la suerte de su matador, de modo que albricias por èste articulo tan completo.

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