lunes, 10 de septiembre de 2012

La cazadora de flores en Tenerife

por Melchor Padilla



En el sudoeste del Gran Londres, a orillas del Támesis y entre Richmond upon Thames y Kew, se encuentran unos de los más importantes jardines botánicos del mundo, los Kew Royal Botanic Gardens. Considerados Patrimonio de la Humanidad, ocupan un total de 120 has. y allí se cuidan las colecciones botánicas más grandes y más diversas del planeta. Al mismo tiempo es un centro de investigación científica respetado internacionalmente donde se identifican y clasifican plantas, se investiga su estructura química y genética, se recolectan y conservan especies amenazadas, se restauran bosques degradados y otros hábitats al tiempo que se mantienen las colecciones de referencia y se comparte este conocimiento con otros.

En la zona sureste de estos importantes jardines londinenses se encuentra un pabellón de no muy grandes dimensiones. Si penetramos en su interior podremos contemplar un sinnúmero de pinturas que ocupan todo el espacio disponible de sus salas. Miremos con atención los cuadros allí colgados y nos sorprenderemos al contemplar que en algunos de ellos aparecen paisajes, árboles y plantas que identificamos inmediatamente como de nuestras islas. Este pequeño museo no es otro que la Marianne North's Gallery, donde se guarda la prolífica obra de la pintora inglesa que le da nombre.

Marianne North nació en octubre de 1830 en Hastings, Inglaterra,  y quiso formarse desde muy pronto para ser cantante pero se vio obligada a renunciar a esta vocación por falta de aptitudes. A partir de entonces comenzó a pintar flores, labor que le acompañaría toda la vida. En 1855, tras el fallecimiento de su madre, comenzó a viajar con su padre, un terrateniente y político, que era diputado del Parlamento por Hastings. A la muerte de este decidió hacer realidad su sueño: viajar por todo el mundo dibujando especies vegetales. Y durante los años 1871 y 1872 recorrió, entre otros países, Canadá, Estados Unidos y Jamaica, permaneciendo luego un año en Brasil

Tras un duro invierno en 1874 en Inglaterra, decide trasladarse a un clima más cálido y, siguiendo los consejos de algún amigo, decide venir a Tenerife, donde permaneció tres meses. Llega a Santa Cruz en enero de 1875 y se dirige a la Villa de la Orotava. Estando allí recibe una invitación por parte de la familia propietaria para quedarse unos días en la Rambla de Castro en Los Realejos y allí permanece tres días.

A mediados de febrero se trasladó al Puerto de la Cruz, alojándose en el Sitio Litre, propiedad por aquel entonces de Charles Smith, en cuyo afamado jardín y alrededores afirma Marianne  que “viví una vida en la más perfecta paz y felicidad y conseguí fuerza cada día con mis amables amigos”. Visitó Las Cañadas, La Orotava, Los Realejos, San Juan de la Rambla, Garachico e Icod entre otros lugares. De su paso por la isla quedan veintinueve pinturas basadas en los paisajes y la flora de Tenerife. 

Como afirma el historiador Nicolás González Lemus,  “sus cuadros fueron pintados con el propósito de despertar una admiración por la vegetación y flores de nuestra naturaleza entre las gentes. Nos encontramos, pues, ante una encantadora mujer victoriana arropada por una notable cultura botánica y capaz de expresarla con gran agudeza a través de la pintura” Pero de su estancia en la isla no sólo nos dejó su obra gráfica sino que también escribió sus impresiones sobre sus tres meses en Tenerife. Por fin, a finales de abril regresó a Londres.

En agosto de 1875 comienza un viaje a través del mundo que la llevaría a California, Japón, Borneo, Java y Sri Lanka. Los dos años siguientes los pasó pintando especies vegetales de California, Japón, Borneo, Java y Sri Lanka. Más tarde visitó la India, donde permaneció un año llegando a alcanzar el Himalaya.

A su regreso a Londres en 1879, expuso quinientas de sus pinturas en Kensington y, a la vista del éxito de la exposición, decidió buscar un lugar para exhibir su obra permanentemente, por lo que ofreció sus pinturas a los Reales Jardines Botánicos de Kew donde aceptaron construir un pabellón para acogerlas. Por indicación de Darwin se traslada entonces a Australia para pintar la flora y a su vuelta se abre al público el 9 de julio de 1882 la Marianne North’s Gallery. Los años siguientes continuó viajando para dejar constancia de la flora africana y sudamericana. Murió en su casa de Alderley  el 30 de agosto de1890. Sus recuerdos y notas fueron publicados por su hermana con el título de Recuerdos de una vida feliz.

En los últimos años la Galería de Marianne North ha sido objeto de grandes obras de renovación, y los visitantes puede ver en la actualidad hileras sucesivas de dibujos de vivos colores que muestran flores, paisajes, animales y aves. En esta colección hay 833 pinturas, todas ellas realizadas durante trece años de viajes alrededor del mundo.

La visita a la Marianne North’s Gallery, la única exposición permanente en solitario por una artista femenina en Gran Bretaña, es una experiencia que ningún visitante de Londres debe perderse. Sobre todo los tinerfeños, que podemos contemplar unos luminosos pedacitos de nuestra isla en la lejana Inglaterra pintados por la que fue conocida como “la cazadora de flores”.  



5 comentarios:

  1. No sabía de la existencia de esta artista pero hay que ponerla como un aliciente más para hacernos una escapadita a Londres. Marianne North me recuerda a una de mis profesoras, Társila Sicilia. Enseñaba latín pero su afición era dibujar flores y plantas. Ilustró muchos libros de texto, sobre todo venezolanos. Dichosos aquellos que pueden dedicar su vida a hacer algo que les gusta.

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    1. La verdad es que vale la pena ver una visión de la isla tal como era en el último cuarto del siglo XIX y así darnos cuenta de lo que hemos cambiado y de lo que hemos perdido. Y sí, es otro motivo más para volver a Londres.

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  2. Doña Társila hacía, ya de jubilada, algo que enfadaba mucho a la gente del centro de S/C, dar de comer a unas decenas de gatos por la zona de la trasera de la Iglesia del Pilar. Hasta muy muy mayor se acordaba de nuestros nombres.

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    1. No sé quien era doña Társila pero esta claro que dejó una huella profunda en muchas generaciones de alumnos santacruceros que pasaron por sus manos. Así da gusto haber sido profesora.

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  3. MARAVILLOSO,, EN MEXICO EXISTE EL CAZADOR DE FLORES: REVISEN EL SIGUIENTE LINK ES EXTARORDINARIA SU HISTORIA http://www.youtube.com/watch?v=ExSKrQJDoQI

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