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lunes, 26 de diciembre de 2016

A propósito de unas piedras

por Guillermo Santana González (*)

A Melchor Padilla y Guillermo Alemán Bastarrica por ilusionarme en el conocimiento y rescate de nuestro patrimonio.


Hace unas semanas, tuve la oportunidad de adentrarme en uno de los subterráneos que, con certeza, horadan la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. No se trataba, por tanto, de visitar alguno de esos túneles que la rumorología de los laguneros sitúa con apasionado interés bajo las antiguas casas y conventos de esta ciudad cinco veces centenaria, sino de un reconocimiento técnico del encauzamiento del barranco de Chamarta, que a día de hoy discurre bajo calles tan conocidas como Seis de Diciembre, El Juego, Alfredo Torres Edward o Barcelona, y que mucha gente recuerda cruzar hace ya más de treinta años a la altura del barrio de San Juan.

El reconocimiento transcurrió desde la calle Molinos de Agua hacia aguas arriba del barranco, saliendo a la superficie en la calle San Antonio, y consistió en un inspección visual y en la grabación de soporte videográfico para el posterior análisis de posibles deficiencias en la estructura hidráulica.

Trazado actual del barranco de Chamarta. Resaltado en amarillo el tramo inspeccionado.

Sin embargo, ni en el recorrido que realicé junto a varios compañeros, ni en la primera ocasión que tuve de visualizar el vídeo, pude apreciar algo que, una vez llegué a casa y visualicé nuevamente el vídeo, comprobé que me había pasado desapercibido y que consistía en que las paredes laterales del tramo comprendido entre la actual estación de servicio, ubicada donde antiguamente estuvo el Tanque Abajo, y la calle Barcelona eran de mampostería, a diferencia del resto del encauzamiento que, según pude comprobar, es de hormigón. Este hecho me llamó la atención y me llevó a la suposición de que este tramo era más antiguo.  (ver imagen de cabecera)

Detalle del encauzamiento bajo la actual plaza San Cristóbal (La Milagrosa)
Pero ahí no quedó la curiosidad. Justo bajo la intersección del barranco con la calle Santo Domingo, y a lo largo de un tramo de unos seis metros, las piedras de mampostería eran aun más antiguas. Y es ahí cuando realmente comencé a hacerme preguntas, en realidad a hacérselas a esas piedras que han dejado su huella en el subsuelo de esta ciudad, para ver qué me contaban. ¿Por qué este último tramo en concreto tiene un material diferente al resto? ¿Es ese material más antiguo? ¿Puede ser parte de los restos de algún puente que cruzara el barranco? Y el resto del tramo hasta la calle Barcelona, ¿por qué tampoco es de hormigón? ¿Fue construido en otro momento? Comenzó entonces un proceso de investigación que finaliza con la redacción de este modesto artículo.

Vayamos inicialmente a la ortofoto más antigua que tenemos disponible.

Ortofoto de 1961. Fuente: Fototeca de GRAFCAN.

Como podemos ver, ya en el año 1961 el barranco estaba encauzado entre el límite de la calle Santo Domingo hasta la actual calle Barcelona, coincidiendo con el tramo de mampostería al que hacemos mención, por lo que podríamos suponer que los materiales datan al menos de esa fecha.

Gracias a la siguiente fotografía facilitada por Gerardo Guerra y datada en 1959, podemos observar las obras de encauzamiento de al menos el tramo comprendido entre la calle Barcelona y la calle Herradores ya que en la imagen se visualiza el forjado del encauzamiento y el movimiento de tierras de la zona. Muy probablemente estas obras no se hayan reducido a ese tramo en concreto,  sino al resto del encauzamiento hasta la calle Santo Domingo.

Obras de encauzamiento en la calle Barcelona. 1959.

Sigamos aún más atrás en el tiempo, hasta el año 1899 para visualizar el mapa realizado por Juan Villalta.

Detalle del plano de 1899 levantado por Juan Villalta
La primera y obvia conclusión que sacamos es que antes del inicio del siglo XX el barranco de Chamarta discurría libre por la vertiente sur de la ciudad. La otra, no menos obvia, es la existencia de dos puentes que cruzaban el cauce: uno de ellos hacia la calle Santo Domingo y otro hacia la calle Herradores.

Estas evidencias las podemos observar en la fotografía de la instalación de la línea aérea del tranvía, que, además de ser un impresionante documento social de la época, nos muestra, tal y como eran, los accesos a la ciudad desde el camino de Santa Cruz por aquel entonces.
     
Instalando la línea aérea de La Laguna 1899-1900. Fuente: Fotos Antiguas de Tenerife,  Grupo de Facebook.

Esto corrobora una de las primeras preguntas que nos hacíamos al principio de este artículo: sí había un puente que cruzaba el barranco para acceder desde la plaza San Cristóbal hacia la calle Santo Domingo, pero añade una nueva incertidumbre al evidenciarnos la existencia de otro puente que, también desde la plaza San Cristóbal, daba acceso a la calle Herradores. Pero  ¿entonces por qué no pudimos diferenciar en nuestra inspección las huellas del otro puente en el cruce de la calle Herradores del resto de material en ese tramo? ¿Se construyeron en diferentes periodos? Veamos qué nos cuenta la siguiente fotografía en la cual se puede ver el tranvía a su paso por La Laguna cruzando un puente de metal.

El tranvía de Tenerife pasando por el puente de metal hacia la calle Herradores.
Fuente: Fotos Antiguas de Tenerife, 
Grupo de Facebook.
Según hemos podido saber, esta fotografía está sacada desde el mismo cauce del barranco de Chamarta mirando hacia el oeste, y como bien sabemos, el tranvía venía desde la plaza San Cristóbal, -actual plaza de La Milagrosa- y subía por la calle Herradores, por lo que ese puente de metal tiene que corresponder necesariamente al puente de la calle Herradores.

Según Carmen Gloria Calero Martín en su libro “La Laguna (1800-1936): desarrollo urbano y organización del espacio” este puente de hierro, que se instaló en 1895, tres años después de la instalación del famoso puente de hierro del Cabo, en Santa Cruz de Tenerife, y se trajo pieza por pieza desde el puerto de Londres, estuvo en pie hasta al menos 1959 (ver cuadrante superior derecho de la Ilustración 4). Si además sabemos con certeza que las obras del tranvía se iniciaron en 1899, sólo nos queda averiguar si con fecha anterior a 1895 hay constancia de algún puente que diera acceso a la ciudad por la calle Herradores.

Y para ello nos basta  con retroceder otros cuatro años en el tiempo, concretamente al año 1891, para  comprobar en el plano de  Marcial M. Velazquez y Curbelo que en esa época el acceso a La Laguna desde el camino de Santa Cruz se realizaba únicamente por el puente de la calle Santo Domingo.

Por tanto, podemos concluir que el puente de la calle Santo Domingo, también denominado Puente de San Cristóbal o Puente del Tanque, fue el primer puente que dió acceso a La Laguna desde la Carretera de Santa Cruz, y el único hasta 1895, lo que también queda corroborado con los planos anteriores de 1874 y 1779.

A la izquierda el plano de 1891 levantado por Marcial M. Velázquez y Curbelo. A la derecha el plano de 1874 levantado por la Brigada Topográfica.

Sobre este puente desconocemos su fecha de construcción inicial. Muy probablemente haya estado ahí desde la fundación de la ciudad debido a que, aunque el barranco de Chamarta no era de gran profundidad, tuvo que suponer desde un principo una barrera para el tránsito de mercancías y personas. Seguramente durante tres siglos fue cambiando en función de las necesidades o incluso de los métodos constructivos de cada época. No obstante, ya en el siglo XIX sabemos lo siguiente:
En el extremo sur, en la zona donde el barranquillo hacía una inflexión para reunirse con el de Las Carnicerías, la Plaza de San Cristóbal, se construyó un puente de piedra. […]
En 1835 se vuelve a remodelar este puente que se encontraba en estado casi ruinoso. El Ayuntamiento inicia el expendiente obligando al vecindario a prestaciones dinerarias o personales y estableciendo un sistema de contribución por turnos y disponibilidades. Así los vecinos que posean camellos para la carga y arrastre o carros deben <<prestar>> un día para el transporte de las piedras; y el resto de los vecinos deben aportar peones o dinero, al margen de los 200 reales que aporta el Consistorio (Calero Martín, 2001).

A la izquierda fotografía del puente de San Juan. A la derecha el plano de 1779 levantado por M. le Chevalier con los puentes identificados con círculos negros.

Aunque no disponemos de fotografías del puente de San Cristóbal, sí disponemos de las de otro que por esa época también cruzaba el barranco de Chamarta pero por la vertiente oeste de la ciudad, el puente de San Juan, que aparece igualmente en el plano de M. le Chevalier de 1779.
 
Aunque en el expediente de 1835 del puente de San Cristóbal se habla de puente de piedra, no se especifica si era en su totalidad o tan solo los muros, por tanto desconocemos si se pareció a este de San Juan. Lo que sí es un hecho es que sus muros eran de piedra y que continúan bajo nuestros pies para contarle su historia a quien quiera escucharla.

NOTA: Quiero expresar mi agradecimiento a Gerardo Guerra y Agustín Miranda por facilitar las fotografías de las obras de encauzamiento en la calle Barcelona y puente de San Juan respectivamente. Asimismo quiero agradecer a la Doctora Carmen Gloria Calero Martín de la Universidad de La Laguna su inestimable ayuda.


(*) Guillermo Santana González. (Santa Cruz de Tenerife, 1985) es Ingeniero Técnico en Obras Públicas y trabaja actualmente en la empresa Teidagua S.A.


miércoles, 30 de octubre de 2013

A propósito de una fotografía antigua

por Melchor Padilla

A Juan Antonio Báez, José Manuel Febles y al resto de alumnos componentes del Club de Investigación Histórica Pérez Minik para que continúen con el mismo entusiasmo y tesón su tarea de rescate de nuestro patrimonio. 


Hace unos días me llegó a través de Facebook una antigua fotografía, fechada hacia 1904 o 1906, que habían encontrado, indagando en la red, dos miembros del Club de Investigación Pérez Minik formado por alumnos del instituto de La Laguna que lleva el mismo nombre. La foto, subida por el profesor Agustín Miranda, planteaba la duda de su ubicación exacta. Se produjo un intenso debate pues no es una fotografía conocida. Este artículo quiere ser un resumen del proceso de identificación del lugar donde se obtuvo la fotografía.


Describamos la imagen: A la derecha un grupo de cuatro mujeres, vestidas de blanco y portando cestos en la cabeza, pasa ante un grupo de casas que se elevan apenas sobre un talud. En la última casa podemos apreciar la presencia de una pequeña espadaña, lo que nos hace suponer que se trata de una ermita. En la calle, frente a la ermita, un carro viene en dirección contraria a la marcha de las mujeres. En la calle apreciamos también los postes del tendido eléctrico del antiguo tranvía que nos dan a entender que la imagen ha sido tomada en algún lugar del recorrido entre Santa Cruz y Tacoronte. En primer plano lo que parece un muro o quizás una atarjea y un gran tanque donde algunas mujeres llenan sus barriles de agua de abasto público. Tras el tanque y adosado a la pared de la primera casa, un calvario con las características tres cruces. Al fondo se insinua el inicio de una pendiente bordeada de árboles. 

Pensamos desde el principio que se trataba de la plaza de San Cristóbal de La Laguna, más conocida ahora como la plaza de la Milagrosa por la estatua de la Virgen que la preside desde principios de los años sesenta. Desde antiguo los laguneros han conocido ese lugar como el Tanque Abajo.

Esta es una vista de la plaza en la actualidad tomada desde el mismo lugar. Como se puede apreciar los cambios han sido radicales. ¿Por qué, pues, insistimos en que se trata del mismo lugar?


La presencia del tendido eléctrico del tranvía nos situa la imagen en el recorrido que este hacía. Descartamos el tramo Santa Cruz- La Laguna por la inclinación del terreno; Tacoronte tampoco puede ser, pues si recorremos todo el trayecto del tranvía desde La Laguna hasta la plaza de Tacoronte, donde estaba la estación, no hay ninguna capilla ni un conjunto de casas como el de la imagen. Las casas podrían haberlas derribado, pero habría quedado documentación de la desaparición de una iglesia si esta se hubiera producido.

En el recorrido del tranvía encontramos sólo tres templos. Veamos los dos primeros, que son el de San Benito y el de San Lázaro, ambos en La Laguna. La ermita de San Benito no puede ser pues está orientada de forma casi paralela a la ruta del tranvía mientras que en nuestra fotografía la iglesia aparece perpendicular a la carretera. Con San Lázaro ocurre lo mismo con la orientación pero además la iglesía quedaría a la izquierda de la imágen y muy alejada de los raíles y la carretera.

Sólo nos queda una última iglesia en el trayecto del tranvía y no es otra que la ermita de San Cristóbal en la plaza del mismo nombre de La Laguna, más conocida como La Milagrosa. Y es precisamente aquí donde creemos se obtuvo la fotografía que tratamos de ubicar. La imagen fue tomada, según creo, desde la esquina que hay cerca del arranque de la calle de Santo Domingo muy cerca de dónde se encuentra hoy una estación de servicio de combustible. 

Los elementos fundamentales para identificar el lugar son dos el pilar o tanque que dió tradicionalmente nombre a la plaza y la ermita. Veamos el primero:


El pilar de San Cristóbal, o Tanque Abajo, es tan antiguo que fue mandado construir por el Ayuntamiento en 1530 en el barranquillo situado por debajo de la plaza San Miguel, hoy del Adelantado, pues debía recoger las aguas sobrantes de la pila de esa plaza. También se acordó edificar otro pilar próximo destinado a alberca para lavaderos públicos. En el mapa de Torriani de 1588 aparece claramente el pilar de San Cristóbal. Estuvo presente en la plaza hasta la remodelación de esta en 1959.

El otro elemento a considerar es la ermita. Fue fundada hacia 1525 por el regidor y teniente de gobernador de origen catalán Antón Joven o Jovel y a lo largo de su historia sufrió varias remodelaciones, sobre todo la que a mitad del siglo XIX se hizo para acortar la nave y así poder alinear su fachada con las del resto de las casas colindantes. En 1922-1923 se le hace la última reforma dotándola de la fachada que hoy podemos contemplar. En 1899, Juan Villalta, sargento de la Sección Topográfica de ingenieros elabora un plano de la Ciudad y alrededores de La Laguna donde podemos apreciar que, en fechas muy próximas a la implantación del tranvía, todavía existía el tanque y que la iglesia apenas sobresalía de la línea de fachadas, como refleja la fotografía que estamos comentando. Aparecen incluso los arbolitos que se insinúan en la fotografía. Alejandro Carracedo ubicó mediante un icono el lugar desde donde presumiblemente se obtuvo la imagen.

Otro detalle que corrobora nuestra teoría de que la imagen se obtuvo en la plaza de San Cristóbal es que las casas aparecen sobre un pequeño talud levantado por encima de la carretera. La misma inclinación aparece en otra fotografía - y gran documento de carácter social- obtenida en esas mismas fechas en la misma plaza pero en dirección contraria, hacia el casco de La Laguna. A la derecha podemos apreciar, de nuevo, el concurrido lugar donde se hallaba el tanque. 

Creo que los argumentos y la documentación aportada corroboran la teoría que expusimos al principio de que se trata de una de las primeras imágenes de ese rincón de La Laguna en el que podemos constatar la presencia del tanque que desde tiempo inmemorial le dió nombre.

NOTA: Este trabajo no podría haberse llevado a cabo sin los que intervinieron en la solución de la propuesta que hizo Agustín Miranda. Especialmente he de nombrar a Rafael Cedrés y Alejandro Carracedo.

Comparación entre el plano de 1899 y la actualidad.

La plaza antes de su remodelación a finales de los años 50, durante una procesión
´automovilística de San Cristóbal. A la derecha, tras la imagen del santo,
se vislumbra el tanque. Foto cortesía de Miguel Bravo. 
Otra vista similar a la de la cabecera. Lleva el título " Entrada por la Cruz de Piedra. Abrevadero y tranvía. 1915." Publicada en la revista Gaceta de Canarias Año 1982. Fue subida al grupo de Facebook Fotos Antiguas de Tenerife por Antonio Barbero García.

Nuestro amigo Carlos García, que sabe mucho de las calles y plazas de La Laguna nos proporciona esta otra vista de la plaza en la que según el mismo dice 'casi, casi se ve el tanque'



Otro buen amigo, Fernando Caballero Guimerá nos ha enviado un nuevo hallazgo fotográfico de nuestro Tanque Abajo. En la imagen se puede apreciar con claridad el tanque que servía de abrevadero de ganado. ¡Gracias por compartir esta maravilla!