domingo, 8 de septiembre de 2019

La playa de El Arenal: los proyectos nunca realizados


por Carlos García


En las últimas fechas hemos conocido la noticia de la reforma de un viejo referente del turismo de la zona de Bajamar, el hotel Neptuno, que tras muchos años de abandono y olvido, vuelve a la actualidad con su renovación y puesta en marcha en una apuesta de reactivación de aquella importante zona turística en las décadas de 1960- 1970.

El Neptuno, al igual que el Nautilus, el Delfín, los tres primeros de la zona, con los posteriores hoteles, el Tinguaro y Don Felipe, hicieron de Bajamar el segundo lugar turístico de la isla de Tenerife tras el Puerto de la Cruz, catalogada zona de interés turístico en 1964, perdurando su esplendor hasta 1973 en que comenzó su declive cediendo, ya en los 80, a la expansión turística en el sur de la isla. Fue en 1965 cuando se constituyó el Centro de Iniciativas del Noreste de Tenerife, el C.I.T de Bajamar- La Punta, que tuvo su primera reunión en los locales de Hobasa, en lo que fue propio hotel Neptuno, siendo pioneros en la potenciación del turismo en la zona de Bajamar con el crecimiento urbano, obras, saneamientos, ajardinados, alumbrado y todo lo que fomentara la atracción de los turistas y visitantes, aunque siempre quedaron pendientes de realización proyectos tan interesantes como el paseo marítimo y la adecuación de la playa de El Arenal.

El camino de acceso a la zona del Callao del Lobo, donde se construyó un motor de elevación de las aguas por parte de la familia González Vernetta, propietarios de grandes fincas de plantaciones en las que utilizaban las aguas procedentes del pozo allí existente, y que transcurría por la parte posterior del Neptuno hasta enlazar con lo que fue el viejo Camino Real que unía La Laguna-Tegueste- Tejina- Bajamar y La Punta, que bajaba por el trazado que hoy sigue la carretera general, adentrándose en el pueblo de Bajamar, subiendo luego por lo que hoy es la Avenida de El Sol, la del hotel Delfín, para de nuevo salir a la carretera y bajar, traspasando el Neptuno y antes de llegar al Café Melitta, buscando la costa para llegar al Arenal y, bordeando la orilla , cruzando la desembocadura del barranco de Flandes, finalmente subir a la zona del Homicián en la Punta del Hidalgo.

Este camino, de uso público histórico que se remonta a siglos atrás, es objeto de alguna controversia por parte de los usuarios, fundamentalmente practicantes de surf, para acceder a esa parte del litoral que comprende la zona de El Lobo, el Arenal y parte de la Punta, donde existe una conformación de olas marinas de extraordinaria factura que la hacen muy atractiva y que atraen a un turismo especializado que acude desde diversos lugares nacionales y extranjeros en su busca.

La playa de El Arenal fue de siempre lugar frecuentado por los vecinos de Bajamar y de la Punta, de la que se haya prácticamente equidistante. Sus magníficas arenas negras volcánicas la ha hecho lugar de esparcimiento, de acampadas y de visitas de muchos residentes y veraneantes de la zona; incluso, lugar obligado de las meriendas familiares que se realizaban durante las fiestas del Gran Poder al que se desplazaban decenas de bajamareros, con sus calderos y comidas, sus guitarras para las parrandas, de gente mayor, jóvenes y niños que pasaban el día en plena diversión y disfrute del bello entorno.

Pero pocos conocen que para acceder a esa magnífica playa de arenas negras volcánicas existió un importante proyecto que comenzó a concebirse incluso antes de que construyeran totalmente las piscinas del Balneario de Bajamar. En la prensa de Septiembre de 1933, en el periódico HOY, podemos leer: “Se encuentran bastante adelantadas las obras, no obstante lo duro del trabajo, que por iniciativa de los vecinos y la colonia veraniega, se están llevando a cabo en los populares “charcos de Bajamar”. Tenemos entendido que entra en los propósitos de esta comisión de vecinos, una vez terminadas las obras en “los charcos”, solicitar de los residentes, veraneantes, Ayuntamiento y Cabildo Insular, la cooperación económica para la construcción de la carretera que partiendo de los referidos “charcos”, llegue hasta el Arenal, magnífica playa de arena, como su nombre indica, y única, en condiciones inmejorables por esta parte de la isla, por lo que estimamos ideal este proyecto. Se nos informa que por indicación de la colonia alemana en esta isla y con miras al fomento del turismo, se ha procedido por un técnico del Excmo. Cabildo Insular, al replanteo de esa misma carretera, pero partiendo desde la Punta del Hidalgo al Arenal”.

Pero es en 1935, cuando podemos conocer un verdadero proyecto, con estudios de ingeniería, de trazados, de vías y estacionamientos, perfectamente dotado económicamente, que quedaron, por desgracia, paralizados por el comienzo de la guerra civil tras el golpe de estado de Julio de 1936. Esta es su historia.

Con datos encontrados en los archivos del Museo de Almeida de Santa Cruz de Tenerife he podido conocer una serie de documentos que ratifican el deseo de una vía, de una carretera, de una rampa de acceso directamente hasta la misma playa del Arenal.

Decir antes que, tras el Real Decreto de 17 de marzo de 1891, se estableció como zona militar de Costas y Fronteras a este litoral de Bajamar y la Punta, por lo que cualquier actuación sobre la misma debía de contar con la aprobación del estamento militar que velaba por la defensa territorial de la isla. Es por ello que la intervención del Capitán General de Canarias, junto con la Comandancia de Obras y Fortificaciones de Canarias, en la isla de Tenerife, era preceptiva para esta serie de ejecución de los proyectos solicitados.

Fue en Marzo de 1907 cuando se le traslada información al Capitán General, José March y García Mesa en relación con la construcción de una carretera de tercer orden desde Bajamar a Punta Hidalgo, “por si pudiera afectar a la defensa del territorio, y que el Rey (Dg.) ha tenido a bien disponer que se signifique no existe inconveniente alguno en que se lleve a cabo la construcción de la citada carretera. De Real Orden comunicada por el señor Ministro de la Guerra, trasladada para su conocimiento…”.

Y es el 27 de abril de 1935 cuando la Dirección General de Caminos, vista la comunicación de la Junta Administrativa de Obras Públicas y el informe del Ingeniero Jefe de Obras Públicas, Juan Amigó, concede autorización para la confección de un proyecto para la construcción de una rampa de acceso a la playa. En su Memoria, con fecha de 14 de diciembre de 1935, podemos leer textualmente:

“ La playa del Arenal, situada entre Bajamar y la Punta del Hidalgo es, sin duda alguna, la mejor de la costa norte de la isla de Tenerife siendo visitada todos los años por numerosos bañistas de los pueblos cercanos y aún de esta capital de donde dista unos 25 Km. La playa está unida a la carretera de Bajamar a la Punta del Hidalgo por una vereda que con un desarrollo de unos 200 mts. gana los 50 mts de desnivel hasta la carretera. La dificultad y peligro de circulación por dicha vereda y el general deseo de poder llegar en automóvil hasta la misma playa, fueron la causa de que la Junta Administrativa de Obras Públicas, comprendiendo la utilidad de la construcción de una rampa de acceso, solicitase de la Superioridad autorización para ello.

La carretera de Bajamar a la Punta del Hidalgo se desarrolla por una escarpada ladera junto al mar en una cota sobre el mismo que oscila entre 30 y 50 mts. contorneando la bahía del Arenal en cuyo seno se encuentra la playa de igual nombre. El acceso a la playa tendría que hacerse por uno de sus extremos para lograr el desarrollo correspondiente al desnivel sin efectuar ningún zig-zag. Teniendo en cuenta esta consideración y la topografía del terreno, pueden imaginarse tres soluciones:

Primera solución.- Si se prolonga la carretera de La Laguna a Bajamar hasta su playa se puede ir hasta la del Arenal por la costa con escasos movimiento de tierras y una longitud de 1 Km. aproximadamente. No obstante esta solución queda descartada por antieconómica al considerar que dicha costa está abierta a los vientos dominantes y tempestuosos y que de no construir obras de defensa de excepcional importancia, el mar destrozaría constantemente la carretera.

Segunda solución.- Análoga a la anterior pero con el origen en la Punta del Hidalgo y el desarrollo por la costa en una longitud de 1 Km. La costa está abrigada por lo que no tiene el grave defecto de la anterior pero en cambio es necesariamente preciso el paso por una calle del pueblo con un ancho de 4,00 mts. en una longitud de unos 100 mts. La dificultad de circulación por esa zona y el importe total de la rampa a causa de su gran longitud nos han hecho abandonar esta solución.

Tercera solución.- Coincidiendo con uno de los puntos más bajos de la carretera de Bajamar a Punta del Hidalgo emplazamos el origen de la rampa que con una longitud de medio kilómetro llega a la playa. Esta es sin duda alguna la única solución económicamente admisible y prácticamente realizable siendo por consiguiente la adoptada.

El terreno que atraviesa en sus 300 mts. primeros, está formado por derrubios y acarreos procedentes de los desprendimientos de la escarpada ladera, siendo de naturaleza suelta a pesar de la gran pendiente transversal que se observa en los perfiles. Los 200 mts. finales sobre la playa, no presentan accidente alguno.

La longitud de la rampa resulta ser de 517,85 mts.

Aunque partimos del ancho formulario de 6,00 mts. que corresponde a las carreteras de tercer orden, al tener en cuenta las dimensiones máximas de vehículos autorizados por el Reglamento de circulación, hemos de alterar la distribución de la zona afirmada y paseos conforme se ha venido efectuando en los proyectos redactados últimamente por esta Junta. De este modo, la zona afirmada tendrá 5,50 mts. de ancho y 0,25 mts. cada paseo.

Además, a semejanza de lo aprobado para otros proyectos, el ancho de 6,00 mts. se contará desde paramentos interiores de pretiles o malecones en vez de contarse desde la arista exterior de los muros de sostenimiento. En los 86 mts. últimos, duplicamos el ancho libre para formar una explanada de estacionamiento y cambio de dirección de los vehículos.”

La ejecución de la rampa objeto del presente proyecto se ha previsto para el año en curso consignándose para la misma en el Plan de Obras y Servicios para 1935 de esta Junta, la cantidad de 25.000,00 pesetas."


El 1 de abril de 1936 fue firmada como conforme por el Ingeniero Director de la Junta Carlos Hardisson y con posterioridad, el 26 de mayo de 1936, el Teniente Coronel Ingeniero de la Comandancia de Obras y Fortificaciones de Canarias, informa que : “…..bajo el punto de vista militar, entendemos no hay nada que objetar al trazado del Camino que solo beneficios podrá producir a la defensa, pudiéndose a nuestro juicio, y por lo que afecta al Ministerio de la Guerra, autorizar su construcción”.

El 8 de julio de 1936 se recibe un escrito del Ministerio de la Guerra firmado por el General Subsecretario y dirigido al Comandante General de Canarias, esto es, al Capitán General de Canarias, donde se refleja lo siguiente:

“ Recibido el proyecto de rampa de acceso a la playa del Arenal en la carretera de tercer orden de Bajamar a la Punta del Hidalgo (Tenerife), remitido por V.E. en veintinueve de mayo último, el señor ministro ha resuelto autorizar su ejecución por no oponerse a los fines de la Defensa, debiendo la Junta Administrativa de Obras Públicas de Canarias, remitir un ejemplar del proyecto aprobado a la Comandancia de Obras y Fortificación de esas Islas, a la que advertirá del principio y fin de las obras a los fines que se citan los artículos 14 a 16 del Reglamento de Costas y Fronteras aprobado por Decreto de 14 de diciembre de 1916 . Lo que de su orden, y con inclusión del proyecto de referencia, comunico a V.E. para su conocimiento y efectos. Madrid, veintiséis de junio de mil novecientos treinta y seis”.


Solo diez días antes del golpe militar que dio origen a la guerra civil española, el Comandante General de Canarias, Francisco Franco, recibió estas comunicaciones desde el Ministerio de la Guerra de Madrid relativas a la realización de ese acceso a la playa del Arenal, con todos los trámites administrativos cumplidos y con un presupuesto asignado para tal fin. No parece que en sus pensamientos esto tuviese ninguna prioridad cuando, de seguro, se fraguaba en su mente lo que ocurriría el siguiente 18 de julio de 1936. Y, por eso mismo, la playa del Arenal quedó aislada hasta las fechas actuales.

A día de hoy, el acceso a la playa del Arenal y su entorno próximo, está siendo reivindicado por usuarios, surferos, pescadores, bañistas y vecinos de los pueblos cercanos que demandan del ayuntamiento lagunero mantener ese antiguo camino que viene siendo utilizado desde tiempo muy lejano. Y así parece que va a lograrse en un entendimiento con los nuevos propietarios y promotores turísticos del hotel Neptuno para preservar lo que, históricamente, ha sido y ha servido la famosa y conocida playa, sin olvidar la reactivación turística de esta comarca que fue referente de toda la isla y que hoy atraviesa por momentos difíciles. Que ambas cosas no están reñidas y servirán para satisfacción de todos.



miércoles, 30 de agosto de 2017

De gofio, amores y otras historias.

por Melchor Padilla


A mi amigo Carlos García que tanto sufrió para desentrañar este misterio.


No fue hasta la 15ª edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española de 1925 que se aceptó, junto con otros canarismos, la palabra gofio que así pasaba a formar parte oficial de la lengua española. Pero este vocablo que designa un alimento que heredamos de nuestros antepasados de las islas y que fue parte fundamental de la dieta de los canarios hasta tiempos muy recientes ¿cuándo aparece por primera vez en un documento escrito? Nos cuenta el historiador Leopoldo de la Rosa Olivera que el documento más antiguo en el que se menciona expresamente el gofio es en el testamento e inventario de los bienes de uno de los conquistadores de las islas, redactado en 1513. Es en las últimas voluntades de Gonzalo del Castillo en donde se incluye una prolija relación del ajuar doméstico de su casa de La Laguna y donde se citan "unos molinillos de gofio". La pregunta surge inmediatamente, ¿por qué esos instrumentos aborígenes en casa de un conquistador?. Veamos.


Nuestro hombre había nacido en Valladolid en fecha que desconocemos.  Conquistador de a caballo de Tenerife, forma parte de las tropas enviadas por el duque de Medina Sidonia en auxilio de Fernandez de Lugo tras la derrota de Acentejo y recibe en 1495 de este, todavía sin dar por terminada la conquista de Tenerife, el nombramiento de fiel ejecutor de la isla de Tenerife; es decir, se le encarga, "agora e después de ganada" la isla, del control de los pesos y medidas exactas con que habían de venderse las cosas "tanto en las carnicerías como en las pescaderías de lo fresco e salado".  

Los reyes, antes de 1501 y como premio a su participación en la conquista del Reino de Granada, le habían dado un total de 160 fanegas de tierra  en la villa de Iznalloz en Granada. Al ir a tomar posesión de la tierra se encontró que todo estaba repartido, por lo que pidió que, a cambio de aquellas, se le otorgaran en cantidad similar en la isla de Tenerife. Así lo ordenará la reina Isabel en Granada, el 8 de mayo de 1501, mandato que será cumplimentado por Lugo y que se hará efectivo al retornar Castillo a la Isla y recibir las correspondientes tierras en repartimiento en Los Realejos y en La Orotava en 1505. Así dice el Adelantado:
Por quanto vos Gonzalo del Castillo, fiel executor e vezino e conquistador de la dicha isla de Tenerife, que sois presente, servisteis a los dichos Señores Reyes progenitores de Su Alteza la reina doña Juana, nuestra Señora en la conquista de la dicha isla de Tenerife [ ... ] por aver sido e oy ser vezino e poblador de la dicha isla, con toda vuestra casa, muger e hijos e esclavos (...)
Labrador, con ganado vacuno y menor de cabras, ovejas y puercos, fue asimismo nombrado en 1509 hacedor de las rentas y diezmos de la orchilla en las islas realengas, -Gran Canaria, Tenerife y La Palma- pero sobre todo se dedicaba a comerciar y representar los intereses de terceros. Ejerciendo uno de estos cometidos falleció en el Real de Las Palmas en 1513.

Pero hay otro aspecto de nuestro personaje que merece nuestra atención. El poeta Antonio de Viana convierte a Gonzalo del Castillo en uno de los protagonistas del Canto V de su obra Antiguedades de las Islas Canarias. En él se narra el encuentro y enamoramiento entre nuestro castellano y la princesa Dácil que era la supuesta hija del mencey Bencomo de Taoro.

La mayoría de los investigadores niegan todo valor histórico a una figura que para muchos es meramente literaria. Incluso la etimología de su nombre es totalmente ajena al léxico guanche. El conocido como "Mito de Dácil" hace considerar a esta como un símbolo de la cultura indígena canaria, según algunos, o de isla misma para otros. Desde este aspecto mítico, Viana concibe una bella historia cuya interpretación no puede ser otra que la unión de los dos bandos, castellano y guanche, a través del amor y quiere ofrecer una imagen de la sociedad insular como cruce de dos culturas. Como afirma Alejandro Cioranescu:
 "El idilio de Dácil no es una imposibilidad material. Sabemos, por el contrario, que los matrimonios mixtos, entre conquistadores y jóvenes guanches, fueron más bien numerosos. Pero la posibilidad no significa realidad: hubo matrimonios mixtos, sin que hubiera princesa Dácil que conozcamos. Se trata de una ficción representativa, simbólica y, como todos los símbolos, no corresponde a un hecho concreto, sino a una serie de hechos. Lo que importa es que para los canarios, incluso para los que no han leido el poema y quizá no saben nada de ia existencia o dei nombre del poeta, Dácil es una sombra poética proyectada sobre todo su pasado misterioso, un recuerdo que parece que nació de sus entrañas." 
Entonces, ¿que hay de verdad en esta historia? Sabemos por Leopoldo de la Rosa que cuando recibe sus datas en 1505, Castillo estaba casado pero no sabemos con quién. El historiador supone que su primera esposa puede haber sido guanche y, aunque no tenemos confirmación de este extremo, es posible que se trate de Isabel del Castillo. Su segundo matrimonio ya está más documentado. En 1509 se casa con Francisca de Tacoronte, de la familia de los menceyes de ese territorio, con quien tuvo dos hijos. En uno de los pasajes de su testamento encarga Gonzalo del Castillo a quien lo haga efectivo que “mire e honre mucho a la dicha Francisca de Tacoronte, mi mujer”. Es posible que en este enlace esté el origen del mito de Dácil y del Castillo que nos relató Viana. Dice de la Rosa:
Podemos preguntarnos a quién de sus mujeres quiso presentar el autor de las Antiguedades bajo el nombre, posiblemente sólo poético, de Dácil. Cuando Viana escribió su obra estaba vivo el recuerdo de un Gonzalo del Castillo, conquistador destacado, que había estado casado con una guanche de la familia de los menceyes. La de memoria más cercana y que reunía estas circunstancias era Francisca de Tacoronte, y ésta creemos debió ser en la que se fijó, es posible que sin saber ni su nombre, el poeta, que con estos elementos construyó uno de los cantos más bellos del poema.
Y para responder a la pregunta que nos hacíamos al principio, ¿cómo no iba a haber molinos para elaborar gofio en el hogar de una mujer guanche?