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sábado, 7 de noviembre de 2015

La danza y el baile popular canario (II)

por Carlos García


En el siglo XIX se introducen en nuestra región músicas y bailes populares de origen centroeuropeo que encontraron una buena acogida en los ambientes rurales y campesinos. De la región de Polonia nos llegan las”POLKAS” que con sus compases ternarios, se convierten en el vehículo alegre y pícaro para expresar las letras. Es baile de galanteo que se realiza en pareja y con movimientos que recuerdan las danzas palaciegas de salón que, de este sustrato social, pasó a convertirse en baile y género popular. Existen variantes de la misma y es muy peculiar la que practica en Fuerteventura como baile suelto con saludos y reverencias de los danzantes.

Del mismo modo y procedente de centroeuropa, llegan las”BERLINAS”, que como indica su nombre procede de la ciudad alemana de Berlín, habiendo quién la hace proceder de la gavota francesa, con su compás binario y alegre en su expresión de danza. Se mantiene más arraigada en islas como las de Fuerteventura, El Hierro y La Palma como baile suelto y de pequeños saltos y movimientos muy alegres, que se estilaba mucho en las fiestas rurales y en los bailes de candil.

También las “MAZURCAS”, de origen polaco, de la región de Mazuria, de ahí su nombre, como baile de compás ternario que se practica como danza colectiva de parejas enfrentadas que se encadenan tocándose la punta de los dedos, dando tres pequeños saltos a un lado y a otro y algunos giros. Es un género folklórico básicamente instrumental donde cada tocador le da su peculiar forma y estilo. Se conocen en Gran Canaria y Tenerife donde se conjuntan con el anterior baile descrito conformando las polca-mazurcas.

Algunos derivados de estos bailes centroeuropeos  también llegan a Canarias con apariencias de polcas tales como el "SIOTE”y el “CHOTIS”, con clara referencia al schotish alemán que, de los salones aristocráticos pasaron a las capas populares de las islas. Es  el chotis baile conocido en Fuerteventura donde se ejecuta como baile de parejas sueltas siendo una especie de polca más picada según Talio Noda. El siote se mantiene y practica más en la isla de La Palma como baile suelto con los hombres en el centro, estáticos, y las mujeres girando a su alrededor, aunque existe una coreografía que lo viste con reverencias, pasos cortos, y algunos giros que nos recuerden su origen acortesanado, como vemos en Tenerife.

De aportación francesa y con llegada al archipiélago algo más tardíamente, siempre en el siglo XIX, tenemos el “PASACATRE”, derivado del pas a quatre, “paso a cuatro”, de compás binario casi idéntico al de polcas y berlinas. Su coreografía nos muestra su procedencia de los salones de bailes, de aire cadencioso aunque alegre y festivo, teniendo su baile la característica de realizar la misma figura, la pareja danzante, dos veces adelante y dos hacia atrás, siguiendo el giro de la rueda de los ejecutantes.

Y como final de influencias europeas decimonónicas, nombraremos,  el “BAILE DEL REMANGO”que se practica en la localidad tinerfeña de Santa Úrsula, en honor de San Luis de Francia como expresión única en la geografía española, a decir de Ramón Osorio.

Un baile muy popular que mantiene su ascendencia controvertida, es el conocido como “AIRES DE LIMA”, habiendo quién lo hace derivar de influencia americana y otros de portuguesa. Perviven en Canarias y se diferencian los practicados en La Palma como baile de filas enfrentadas, de galanteo, donde el hombre corteja a la mujer mientras la sigue en las vueltas, mientras en Gran Canaria se mantienen como cantos de velorio aunque, en algunas zonas, se conoce como isa de la parida y es bailable, para acompañar a la parturienta durante los nueve días que siguen al parto; también se entonaban en reuniones, fiestas y descamisadas, sirviendo de motivo para piques y enfrentamientos entre las parejas.


Entre los bailes o danzas practicadas en las fiestas tradicionales de las islas, voy a referirme en primer lugar  a la “DANZA DE LOS ENANOS”, que tiene su origen en la festividad del Corpus Christi y que se ha mantenido en la isla de La Palma como figura folklórica muy ilustrativa que define cada Bajada de la Virgen de las Nieves. Esta danza del siglo XIX se ejecuta en ritmo de polca con música del palmero Domingo Santos Rodríguez que, desde 1.925, se mantiene inalterable. Otro de los bailes festivos importantes es el que se desarrolla en la también Bajada de la Virgen, esta vez en El Hierro y en la festividad de la Virgen de los Reyes, que se mantiene desde el siglo XVIII. Para esta bajada, los bailarines ataviados con ricos y llamativos ropajes, ejecutan bailes en grupo y siempre ante la Virgen, acompañados por los tambores, pitos y chácaras, entre los que encontramos el”SANTO DOMINGO”, la “JUYONA”, el “TAJARASTE” y la “CONTRADANZA”, existiendo otro toque, no bailable, que sirve para descansar de la fatiga que producen los bailes, que es el “REDONDO”. Para no olvidarlo, mencionar otro baile de esta  isla del antiguo meridiano cero, que se manifiesta en fiestas y romerías y que lleva el nombre de “BAILE DE EL SANTO” caracterizado por sus coplas de pique entre los que lo entonan, hombre y mujer que, bailando, terminan enamorándose o enojados. Es baile que se ha perdido entre los herreños.

Siguiendo con los bailes que se practican en las fiestas y en torno a romerías, de las que tanto abundan en nuestras tierras isleñas, voy a referirme al conocido como “BAILE DE LAS CINTAS”, tan extendido en la celebración de las festividades de muchos pueblos y pagos. No es costumbre exclusiva de Canarias ya que sus antecedentes son antiguos remontándose a la costumbre que las sociedades primitivas tenían de bailar alrededor de un árbol sagrado o de un ídolo o símbolo divino, en clara relación con ritos de fecundidad y fertilidad, existiendo ejemplos en la península ibérica, hispana y portuguesa, pero también en Europa y Latinoamérica. Es la dendrolatría o costumbre de adorar a una divinidad en forma de árbol o piedra y que, a decir de Esquivel Navarro, evoluciona de lo que él denomina “danza del cordón”.

El baile de las cintas está muy extendido por nuestra geografía, encontrando los ejemplos de Gúimar, Candelaria, La Orotava, Valle de Guerra, Guamasa y  La Laguna, si nos circunscribimos a Tenerife. Además existen bailes emparentados como la danza de las varas del pago de Las Vegas, donde en vez de cintas se utilizan palos o varas y la de Guamasa en la  que se utilizan palos adornados con flores o arcos.

Encontramos reminiscencias remotas en las denominadas danzas cívico-religiosas por Bethencourt Alfonso, que los aborígenes realizaban en ocasiones principales y que él mismo describe diciendo que la conforman doce danzantes que bailan al compás de un tamborilero que a su vez toca la flauta en torno a un palo que conduce otro sujeto. Bailan realizando pasos adelante y atrás entrecruzándose por dentro y fuera con las cintas de colores que portan en su mano, vistiendo el palo, entretejiéndolo, estando su mérito en volverlo a desvestir sin parar la danza.

En otras ocasiones, como en un pueblo del sur de Tenerife, se ejecuta la “DANZA DE CHIMICHE”, con varas engalanadas, con música de cuerdas y acompañada de una pareja de chácaras, con un ritmo de vals. Las varas de palma están adornadas con papeles de colores y los bailadores, tres parejas y un guiador,  realizan movimientos elegantes y figuras que denominan como la estrella y el salto de la vara, en la festividad de la Virgen del Carmen, enlazando las varas entre las parejas. Es una danza derivada de la “DANZA DE LAS VEGAS” celebrada en la fiesta dedicada a Santa Ana y San Juan y única que en el archipiélago utiliza este elemento decorado en vez de cintas, palo central o arcos. De igual manera se practica en la zona de Charco del Pino otra conocida como “DANZA DE SAN LUIS”.

La “DANZA DE GUAMASA” o de las flores, se ejecuta en ritmo de tajaraste con tambor y castañuelas, y los bailadores, de dos en dos y en número de ocho, diez o más, bailan alrededor de un palo central del que salen los arcos que portan en las manos y que sirven para la danza en la que se ejecutan giros y cruces por parte de los bailarines. Semejantes son las “DANZAS DE TEGUESTE” o la de”VALLE GUERRA”, la “DANZA DE FASNIA”, la “DANZA DE EL ESCOBONAL”, la “DANZA DE LAS MERCEDES” o la “DANZA DE SAN DIEGO” en La Laguna, sin olvidar a la “DANZA DE GÜIMAR”, que sirven para celebrar y festejar en honor del santo, patrón o patrona del lugar que se trate, totalmente similares y ejecutadas delante de la imagen que sale en procesión.

Una danza mantenida en la zona norte de Tenerife, en el Valle de El Palmar de Buenavista, es el llamado “BAILE DE LAS LIBREAS”, de origen remoto y no bien conocido, que se realiza en la fiesta de la Virgen de la Consolación en el mes de septiembre. Es un baile que escenifica la lucha entre el bien y el mal, que ejecutan tres parejas de bailadores, todos masculinos aunque la mitad de ellos vestidos de mujer, que realizan saltos y giros al compás del tajaraste frente a la figura de “el diablo y la diabla”. El baile finaliza con la quema de los diablos. Este baile de las libreas tuvo otros lugares de práctica, como Icod, Valle Guerra y Tejina, aunque con diferente concepción ya que se desarrollan en forma parecida a los autos sacramentales, o como entremés teatral, siendo en las zonas de Buenavista del Norte donde se mantiene la tradición de los danzantes a ritmo musical.

Entre los pocos bailes que se celebran en la festividad navideña, donde los villancicos y divinos son los protagonistas, dentro de los llamados ranchos de pascua que tanto abundan en las islas orientales canarias, existe un baile que se practica en el interior del templo que el rancho acude a visitar, por ejemplo en la villa de Teguise de Lanzarote, que denominan “BAILE DE EL SALTO” y que se celebra frente al niño Jesús, en el los bailarines, ataviados de pastores, siempre danzan de frente y nunca de espaldas a la imagen con saltos y giros ostentosos y de forma muy dinámica, mientras el rancho ejecuta, instrumentalmente, con orquesta de cuerdas, panderetas, espadas, triángulos y sonajeros, una música primitiva y de condición religiosa. Existe, además, el “BAILE DE EL NIÑO” en la localidad de Taganana, Tenerife, que se celebra en la nochebuena al finalizar la misa del Gallo que grupos de bailarines, en la actualidad niños y niñas, bailan el tajaraste acompañando a la imagen de Jesús en la cuna en un claro gesto de adoración; es también practicado en la Punta del Hidalgo y en el pago de El Ravelo en el Sauzal. Y en la isla de La Palma  se celebra en la nochebuena el”BAILE DE LOS PASTORES” en localidades como Mazo y Tijarafe.

Para finalizar, quisiera recordar que muchos de los anteriores mencionados fueron bailes realizados en salones durante las fiestas y  con motivo de distracción y divertimento para los lugareños de los pueblos y pagos isleños, que , al ser practicados en recintos cerrados, en contraposición con los que se hacían en sitios abiertos, y casi siempre durante la noche, fueron denominados “BAILES DEL CANDIL” por el uso de las velas y candiles de petróleo o carburo para la iluminación del recinto, en pleno siglo XIX y antes de la aparición de la luz eléctrica. Esta costumbre ya se mantenía en las casas particulares, especialmente del ámbito rural, donde, con motivo del nacimiento de un niño, se celebraban los “BAILES DE PARIDA”, o también llamados “BAILES DE ÚLTIMA” en el noveno día tras dar a luz la madre.

Con posterioridad, y en el afán de mantener y celebrar estas reuniones sociales, donde el pueblo se divertía, se organizaron los bailes de candil con el añadido de cobrar una cantidad dineraria por asistir, motivo por el que comenzó a denominarse como “BAILES DE TAIFA” por la “tarifa” que el organizador cobraba a los hombres por el derecho a entrar en el recinto y bailar solo unos cuantos bailes, tras lo que debía de abandonar el salón y, si deseaba entrar, debía abonar nuevamente la taifa acordada, ya que las mujeres accedían de forma gratuita.

Si los bailes se celebraban en alguna  festividad determinada, tomaban su nombre específico; así, por ejemplo, los “BAILES DE SAN PASCUAL BAILÓN” en los que se colocaba una vela con una cinta por la mitad para marcar el tiempo durante el cual los hombres sacaban a bailar a las mujeres hasta que se quemaba la cinta, momento  en el que las mujeres pasaban a ser las protagonistas del baile pudiendo sacar a la pareja masculina que les apeteciera.
           
Estos bailes eran animados con orquestas a base de cuerdas, con guitarras, laúdes, bandurrias y timples, introduciendo algún violín o acordeón que daban música a la reunión acompasados por el ritmo de panderetas y tambores; esto motivó que en los casinos o sociedades donde se reunían los vecinos se les conoció como “BAILES DE CUERDA”; incluso por las colas que se formaban para entrar y poder disfrutar de la ocasión que se brindaba, en algunos pueblos se les denominó como “BAILES DE COLA”.

Concluyo esta exposición que he realizado a modo de repaso y resumen por los bailes y danzas de Canarias, sabiendo que pueden existir algunos más que no han sido comentados aquí, pero que, con lo escrito, se puede tener una visión amplia que nos permita conocer mejor esta parte fundamental de la cultura musical de nuestras islas. Todos estos bailes y géneros musicales  bailables nos dan una peculiar riqueza folklórica que nos diferencia y determina extraordinariamente y suponen un gran legado de nuestros antepasados que se han mantenido a lo largo del tiempo, por lo que sería interesante mantenerlos y conservarlos, como así se hace en la actualidad por los muchos grupos folklóricos que los practican y cultivan, para que no se pierdan y trasmitirlos a las próximas generaciones de canarios para que sepan y conozcan de nuestra tradición cultural.

viernes, 30 de octubre de 2015

La danza y el baile popular canario (I)

por Carlos García


El archipiélago canario es una  de las regiones españolas donde más influencias externas y foráneas han arribado a lo largo de su historia, conformándola y caracterizándola en sus costumbres y modos de ser, dándole una singularidad propia y una identidad cultural específica.

La música y el baile canario tiene sus antecedentes, de manera fundamental, en la península ibérica, aunque es cierto que se conservan y persisten sustratos básicos y folclorizados que mantienen lo más genuinamente autóctono, incluso posiblemente algo de lo aborigen, a pesar de estar rodeados e impregnados de elementos contaminantes que lo falsean y lo vician, pero que, al mismo tiempo, le dan sus caracteres específicos y singulares que lo definen y diferencian. 

Con la llegada de los conquistadores en el siglo XV arriban también los viejos romances de procedencia peninsular, que aquí se han conservado con una gran pureza e, incluso, con versiones más antiguas de las que perduran en sus tierras de origen, siendo mucho más razonable, como indica María Rosa Alonso, buscar antecedentes arcaizantes del continente español que problemáticos orígenes prehistóricos, sin que obviemos vestigios aborígenes o restos de sedimentos muy adulterados que se mantienen para enriquecer nuestro folklore.

Las danzas que los conquistadores, soldados y colonizadores trajeron de forma anónima a nuestra tierra, se asentaron y tomaron carta de naturaleza propia; danzas que se interpretaron en las fiestas, en las celebraciones religiosas, en los juegos infantiles, acostumbrados a practicarlas en su lugar de origen y que aquí mantuvieron como recuerdo de sus tierras. Y esta arribada se fue realizando de manera escalonada, por oleadas a lo largo de los años de asentamiento, no de manera inmediata.

Pero además, existió una influencia derivada directamente de los primeros habitantes de Canarias, persistiendo en las islas e incluso exportándose hacia el continente, llegando a constituirse como una de las influencias culturales más importantes del periodo neolítico aborigen al resto de la cultura europea conocida. Me estoy refiriendo, a “EL CANARIO”, que como baile fue llevado por los esclavos guanches que se vendieron cautivos en las cortes en el siglo XVI, y que introdujeron esta forma de bailar tan peculiar en los salones de los palacios que lo adoptaron como parte de su cultura musical. Fue una danza de requerimiento y rechazo de parejas en fila que tenía gran donaire y gracia al ejecutarse, llegándose a decir que, junto con los pájaros canarios, esta danza divulgó y expandió el nombre de nuestras islas por todo el orbe, y que, gracias a los escritos del religioso Thoinot-Arbeau, de 1.588, podemos conocer los pasos y ritmos de este baile que fue definido de gran dificultad ya que precisaba de saltos sobre un solo pie, de aproximación y retroceso con caídas, patadas  y arrastres de los pies que lo hacían muy exótico y original.

Conocemos por las crónicas históricas que  los aborígenes canarios practicaron danzas que se han definido como cívico-religiosas, caso de Bethencourt Alfonso, y que practicaban en las solemnidades, como en el Beñesmer y otros acontecimientos religiosos; o en las danzas pírricas o bélicas en las que se enfrentaban chocando sus armas con gran agilidad en los golpes y en elegantes posturas, puede que como antecedentes de éste otro baile referido y que evolucionó posteriormente. El padre Alonso de Espinosa nos cuenta que los guanches bailaban aquel son que se llama canario con mucha ligereza y mudanza. Abreu Galindo escribe que su baile era menudito y agudo o que bailaban en rueda y en folía, con grandes saltos. Y Sedeño dice que celebraban bailes con varas pintadas con sangre de drago que usaban con ademanes y mudanzas. Martín y Cubas informa de que hacían bailes con zapateados y cabriolas. Chil y Naranjo nos referencia a los habitantes de Fuerteventura y Lanzarote como hombres que cantaban y bailaban en sus diversiones. Tenemos, por tanto, una buena descripción de los bailes y danzas aborígenes como referencias históricas que nos sirven para ilustrar y conocer mejor la evolución y pervivencias posteriores concluyendo todos los autores en que eran bailes agitados y violentos, dislocados, acrobáticos y con grandes saltos y contorsiones.

Derivado directamente de “el canario”, se mantiene vigente otro baile, ésta vez específico de la isla de La Palma y que lleva el nombre de “SIRINOQUE”, baile muy antiguo y más acortesanado que el anterior, de parejas enfrentadas que se acercan y alejan con pasos cortos, marcando el ritmo con los zapatos y ejecutado al compás de un tambor y una flauta de pico, al que se le añadió, más modernamente, un juego de “relaciones” cantadas y dialogadas, de piques y coplas amorosas a manera de enamoramiento entre hombres y mujeres.

Otra danza que persiste en la actualidad y que tiene una antigüedad conocida desde el siglo XVII, con viejos antecedentes que permiten relacionarlos con probables vestigios de los propios aborígenes, es el “TANGO HERREÑO”, emparentado con el baile de los tres, éste de origen peninsular, danza amorosa o de cortejo de tres parejas enfrentadas que, a nivel masculino elaboran saltos y vueltas enérgicas, en un alarde gimnástico, mientras que las damas realizan suaves y finas contorsiones, en un baile de cortejo y galanteo y que se acompaña con chácaras y al compás de un tambor y una flauta travesera con la constante y repetitiva entonación del estribillo “nai tiri nai” que recuerda y alude a la flauta morisca. Existen variantes en la isla de Tenerife, principalmente en la zona de Icod, y la Gomera. Su nombre parece más relacionado con un vocablo africano que con la voz argentina popularizada entre nosotros.       

La siguiente danza arcaica es el “BAILE DEL TAMBOR”, de la isla de La Gomera, con filas de parejas enfrentadas que, con una mano más levantada que la otra, danzan moviendo los pies de derecha a izquierda, con golpes de punta y tacón con mudanzas y pasos que los bailarines van ejecutando, mientras son acompañados por el tambor gomero y las grandes chácaras que dan el ritmo al “romanciador” y “respondeores” que entonan el estribillo o pie de romance. Según Lothar Siemens es baile emparentado con una danza barroca europea llamada “le tambourin”. Uno de los bailarines, mientras toca las chácaras, saca a bailar a una mujer y el resto hace igual observando las mudanzas que ejecuta la mujer esperando relevar al primero el baile.

El otro baile es el”TAJARASTE”, nombre que define  el pandero que sirve para acompañar al baile, y que es vocablo bereber. Se acompaña musicalmente con un tambor y chácaras; los bailarines forman en rueda, aunque antes se hacía en filas enfrentadas, y realizan saltos adelante y atrás acercándose al centro de la rueda, en disposición de acercamiento y rechazo siendo  la  coreografía  mucho más antigua que el ritmo musical del tambor que lo define, por lo que ha sido referenciado como de orígenes prehispánicos. Es baile que se realiza en la Gomera y en Tenerife puesto que en Gran Canaria ha desparecido recordándose solo por algunos en el norte de la isla. En Tenerife lo encontramos relacionado con otros bailes como el tanganillo, el tango de la Florida, baile de la Virgen y el baile del tambor gomero y se ha emparentado con los bailes de cintas o de varas. En la comarca de Icod se encuentra definido en una modalidad que se conoce por el tajaraste del Amparo en el que se utiliza, de manera única y novedosa, un acordeón en su música. Puede que el sentido del baile, lo mismo que el del canto, tenga un carácter festivo-religioso, especialmente hacia la figura humana de la Virgen, la chaxiraxi aborigen, con reminiscencias de los ritos celebrados en la época del beñesmer en el mes de agosto.

Por último, como baile antiguo que pervive en la actualidad de los referidos antes, está el “BAILE DEL VIVO” originario de la isla de El Hierro, única danza pantomímica que se conoce y mantiene en Canarias, consistiendo en un baile de una pareja en la que la mujer dirige e invita al hombre a realizar los gestos y ademanes mímicos que ejecuta, simulando peinarse, lavarse, maquillarse, colocarse el vestido, etc. en el intento de, en un momento de distracción, quitarle de un manotazo el sombrero que el hombre lleva. Se baila en ritmo de tajaraste ejecutado por una sola persona, siempre mujer, que lo canta al mismo tiempo. A decir de Siemens, es danza conocida y ejecutada por los sefarditas de Tetúan, aunque Elfidio Alonso aventura la hipótesis de tener influencias orientales por semejanzas a una danza japonesa. Sea como fuere también ha emigrado hacia América donde se practica un baile del sombrero, o cachucha, en el altiplano andino.

Otra danza de antigua tradición en las islas se emparenta con los bailes rituales que frecuentaban los campesinos y en los medios rurales que tienen relación con ciertas prácticas brujeriles y ocultas, que conocemos se practicaban por los datos obtenidos en los casos perseguidos por la inquisición. Sabido es que estas costumbres fueron introducidas al archipiélago por los esclavos negros y berberiscos africanos que se usaron como mano de obra en los ingenios de la caña de azúcar. Eran bailes y danzas con alto contenido erótico que servían para la interrelación de sexos y se ejecutaba en lugares apartados, de noche y, fundamentalmente en época de pascua, estando referenciado en Tenerife, Gran Canaria, La Palma y en Fuerteventura. Se denomina el “BAILE DEL GORGOJO” y se caracteriza por bailarse de cuclillas, con los ejecutantes desnudos y dando saltos.

Un baile, también con contenido sexual, es el que se practicó en el sur de la isla de Gran Canaria, localizado en el barranco de Guayadeque, denominado como “EL BAILE DEL PÁMPANO ROTO”, que Siemens define como danza fálica, ejecutado en filas enfrentadas de hombres y mujeres, en una clara manifestación de requerimiento y rechazo, en el que se intentaba atravesar una hoja de ñamera que la mujer llevaba amarrada a la cintura, acción que, si se lograba, constituía un compromiso de matrimonio.

Dentro de los bailes y canciones que guardan con mayor pureza lo más antiguo y autóctono, y que anidó en las islas antes del siglo XVIII, encontramos los dedicados a los cantos y danzas de trabajo, cada uno representando a un gremio laboral diferente ya fueran labradores, pastores, artesanos, etc. Estas danzas aparecen en las labores a realizar y sirven para disminuir la fatiga y cansancio en el trabajo intentando distraer a quién las ejecuta.

Aunque no se conoce exactamente su procedencia y no estar relacionado con los cantos y danzas gremiales, se ha conservado en la isla de La Palma una bella danza agrícola que se conoce como “DANZA DEL TRIGO” y que consiste, de manera didáctica, en describir el proceso de la siembra, recolección y producción del trigo que reproducen con gestos los bailarines acompañados por un tambor, flauta y castañuelas. Parece muy relacionada con bailes de juegos infantiles y tiene una clara influencia española, habiéndose encontrado por Siemens danzas parecidas en Extremadura y en la zona gallega, manteniendo algo similar las tradiciones sefarditas de Tetuán.

En Lanzarote, y para no dejarla de mencionar luego, tenemos que referir otra danza agrícola, de aparición moderna, que lleva el nombre de “BAILE DE LA SARANDA” nombrando el utensilio de labranza que sirve para cernir el trigo, en donde se realizan gestos de recoger el cereal de trigo, de aventarlo y de distintos movimientos que recuerdan las faenas campesinas, ejecutado con grandes y vistosos saltos que sueltan y cambian la saranda de unos a otros.

Otra danza y canto  es el”SORONDONGO”, que deriva de los restos del zorongo andaluz, juego infantil del siglo XVI que se extendió por Canarias y también relacionados con las jeringonzas españolas. Es baile de parejas sueltas que evolucionan dando saltos de manera vistosa. La variante de Lanzarote es de invención de José María Gil. Y en la isla de El Hierro arraigó con la denominación de”BAILE DE EL FLAIRE”, baile de una sola pareja que va mudándose entre hombres y mujeres que eligen selectivamente con quién bailar y que parece procedente de un tema infantil que tiene versos de la otra canción conocida como La Violeta, como bien advierte María Rosa Alonso.

Existen otros bailes arcaicos y de clara procedencia peninsular que hacen pervivir, aunque adulterado, el baile de Claros, viejo romance del siglo XVI, entre el que está el”BAILE DEL CONDE DE CABRA”, de la isla del Hierro, del que no se ha podido rescatar su danza, que se hacía en forma de corro y del que conocemos las letras del romance que canta una tamborilera que marca el ritmo y que responden el estribillo los propios danzantes.

Como figura antigua y muy valiosa en el folklore musical canario está el “SANTO DOMINGO”, de aportación castellana del siglo XVII, con alusión a los milagros y vida de Santo Domingo de la Calzada que, con posterioridad, se mezcló con danzas y músicas diferentes, enlazándolas con el tanganillo y el tajaraste. Es de compás ternario y se practica como baile suelto en grupos de cuatro en Gran Canaria; en La Gomera se realiza con chácaras y tambores a modo de tajaraste; en El Hierro no se canta y sirve como acompañamiento danzado por los bailarines en la fiesta de la Bajada de la Virgen; en Tenerife se baila junto con los mencionados tanganillos y tajarastes; en La Palma no se baila y solo se canta a modo de estribillos romanceros.

Otro viejo baile, del que nadie ya se acuerda y que se mantuvo hasta comienzos del siglo XX en las localidades del norte de Tenerife como Masca, Erjos y Arguayo, es el que llamaron “BAILE DE BÚSQUESE LA VIDA”que se practicaba a modo de diversión y de entretenimiento, “de risa”, como baile de parejas de requerimiento y rechazo en el que el hombre, con pasitos cortos, brazos abiertos y encorvado, se acerca a la mujer, cantándole versos picantes y desvergonzados, que retrocede mientras intenta pararlo, tocándole luego a la inversa a ella con respecto al hombre; su música se asemejaba a un tajaraste aunque parecido a un tanganillo, a decir de quienes lo bailaron, ejecutado por un grupo de cuerdas.

Para entrar de lleno en las oleadas folklóricas que llegan en el siglo XVIII a Canarias procedentes de la península, tenemos que conocer que tras, su llegada, toman un sello personal, arraigándose los temas musicales y las danzas más practicadas de nuestra música popular, o por lo menos, las que conforman lo más conocido de aquella.

Así comenzaremos por la “FOLÍA”, posiblemente la expresión más culta y perfecta de las que existen en el archipiélago, emparentada con la folía española y de ascendencia galaico portuguesa, que se introdujo aquí desde las esferas cortesanas y cultas al estrato popular. Es una danza cortesana, señorial y ceremoniosa, que se bailan en grupo de parejas, que se acercan y alejan, y que conservan el cambio de parejas, ya que la mujer evoluciona con cada uno de los danzantes hasta retornar de nuevo a su primer acompañante. Se suele llevar el compás con el chasqueo de los dedos de los danzantes y, se baila, preferentemente, por tres grupos de dos parejas. Cada isla mantiene un estilo peculiar y propio de folías.

Seguimos con el grupo de las”SEGUIDILLAS”, originarias de La Mancha, que adquieren en las islas un estilo peculiar y diferenciado en cada una de ellas, conservándose, incluso, las propias manchegas en la de Tenerife. Es danza colectiva de pareja suelta y de coreografía semejante a la de las folías, presentando tres grandes diferencias entre las de Lanzarote con giros vistosos y llamativos, más alegres y movidas las de Tenerife que se incorporan a las folías y saltonas, y mucho más vivas las de Gran Canaria que se denominan “corridas”.

Una modalidad derivada de las seguidillas y solo exclusiva de Tenerife, es la”SALTONA”, nombre que deriva de los saltos que dan los bailadores, definida como danza de movimiento vivo. Existen antecedentes de autores que las enmarcan, de modo erróneo, con los bailes aborígenes. Es una variante de la danza del tajaraste y se ejecuta en compás ternario, como danza de parejas intercambiadas que giran y saltan al compás de la música dando esos graciosos saltos que las caracterizan.

El “TANGANILLO” tinerfeño es otra modalidad derivada de las seguidillas que se danza colectivamente en rueda, con parejas que se van cambiando a medida que giran en círculo, de métrica ternaria y que debe su nombre a una transformación del vocablo “tanguillo” y que se ha intentado relacionar, equivocadamente, con el baile de El Canario y con el tajaraste, por su encuadre con los géneros que llamó, de “tempo canario” Amaro Lefranc. Al ser baile de corta duración se baila antes del tajaraste y a  continuación del Santo Domingo.

También relacionada con las seguidillas se practica en la navidad, en tierras de Guía de Gran Canaria, un baile homenaje al niño Dios que aparece recostado en una cuna y en torno a la cual danzan los bailadores, hombres y mujeres cada uno en una dirección. Se conoce como el”BAILE DE LA CUNITA”.

Continuando con el grupo de géneros musicales y danzas llegadas en el siglo XVIII encontramos a  las “MALAGUEÑAS” de clara ascendencia andaluza y directamente derivadas del fandango. Su baile es de los más bellos y finos que se practican, a decir de García Matos, y tiene un cierto parecido musical y estructuralmente con las folías, especialmente en sus precantos. Su baile ha evolucionado encontrándose en la actualidad muy diferente a su origen andaluz, siendo hoy en día una combinación de movimientos que incluyeron bailadores tan señalados como Fermín Morín que aportó la forma de bailar con dos mujeres, seis y hasta diez a la vez, ejecutando giros y manejando de forma dominadora la coreografía mientras se produce el canto del solista, siendo bailado en parejas cuando se entonan los estribillos.

Y por fin acabamos con las “ISAS”o jotas, como también se las conoce, ya que provienen del tronco general de las jotas peninsulares de las tantas y variadas que existen a lo largo y ancho de la geografía ibérica. Su voz, “isa”, parece derivar del bable asturiano aunque otros la hacen proceder de un vocablo sefardí. Es uno de los bailes más populares de nuestras gentes y está presente en las fiestas y romerías con su coreografía vistosa y espectacular. Comenzó siendo un baile suelto realizado por parejas y acompañado por castañuelas y ha terminado con la incorporación de cadenas y figuras que bien pueden tener influencias con los bailes centroeuropeos que recuerdan a la contradanza, que nada tiene que ver con las jotas aragonesas o navarras de baile individualizado.  En su coreografía aparece el baile en rueda con multitud de variantes, giros, adornos y figuras, siendo posiblemente influenciado por la incorporación del baile argentino El Pericón. Existe en la isla de Lanzarote una isa que se baila con “palos” que es de creación moderna. En resumen es el baile alegre y festivo por excelencia que se ejecuta en corro con figuras y trenzados vivos y vistosos que a todos divierte.

CONTINÚA...