miércoles, 18 de julio de 2012

El asalto de Gracia

El 1 de septiembre de 1934, un asalto armado al tranvía entre Santa Cruz y Tacoronte acabó con las vidas de un joven estudiante lagunero y de un conductor


Ahora que se ha hecho cotidiana la imagen del nuevo tranvía que circula por Tenerife uniendo Santa Cruz y La Laguna, debemos recordar que ya existió uno anterior que durante casi sesenta años –desde 1901 hasta finales de los 50- recorrió de forma incansable el trayecto que lo llevaba desde el puerto de Santa Cruz hasta Tacoronte, donde hoy todavía el nombre de un bar recuerda su presencia. Tenía su base en La Cuesta, donde se encontraba la vieja central eléctrica y las cocheras, en el lugar donde hoy se halla el nuevo centro multifuncional, en el que todavía sobrevive la chimenea de ladrillo de 35 metros de altura de las viejas instalaciones.

De su dilatada historia en nuestra isla nos ha dejado muchos testimonios fotográficos en los que podemos apreciar la importancia que tuvo para la vida de los tinerfeños de aquellos años. En un precioso artículo periodístico, El tranvía, publicado en el Diario de Avisos y posteriormente recogido en el libro A orillas de La Laguna, Leocadio Machado nos describe las sensaciones que, en su juventud, le transmitía aquél medio popular de transporte. Para el escritor, en el tranvía podías viajar al son de la isla por la parsimonia del lento arrastrarse de los vehículos por los caminos de Tenerife. Añora a las lecheras que todas las mañanas se dirigían desde los valles hacia la ciudad de Santa Cruz portando las cestas con los cántaros de leche para su venta diaria. Aquellos viejos coches dejaron paso, pues era el signo de los tiempos, a las flamantes guaguas rojas de la denominada Exclusiva, la antecesora de la actual Titsa.

Muchos incidentes marcaron la vida de este medio de transporte, pero sobre todos destaca uno, por su carácter trágico, que sacudió la sociedad canaria de ese tiempo. Tuvo lugar la tarde del sábado, 1 de septiembre de 1934. Al día siguiente los periódicos recogían la noticia del atraco que había sufrido un tranvía en la Curva de Gracia. Seguimos a partir de aquí el relato que hace el redactor del periódico La Prensa.

Serían las 20,30 horas cuando el conductor Antonio Guerra se dirigía con el tranvía número 15, desde La Laguna a La Cuesta, para terminar su jornada y entregar su recaudación, unas 600 pesetas de la época (36 €). Iban en el vehículo cinco pasajeros en el interior y uno en la plataforma. Como era costumbre el conductor llevaba a los pies un pequeño saco precintado con la recaudación que todas las noches se llevaba desde la estación de La Laguna hasta la central de La Cuesta. Casi inmediatamente detrás bajaba otro tranvía fuera de servicio conducido por Luis G. Panasco que solamente transportaba al inspector Manuel Cabrera. Al llegar el primero de los vehículos a la parte central de la Curva de Gracia, el conductor observó que una piedra en los raíles interrumpía el paso del vehículo. Frenó en seco y descendió para retirarla.


En ese momento, relata el conductor Antonio Guerra, "vi como salían de la parte del barranco unos cuatro o cinco hombres, de mediana estatura y las caras cubiertas con pañuelos. Algunos llevaban gorras y todos esgrimían pistolas. Se pusieron dos a cada lado del tranvía y sin pronunciar palabra, empezaron a hacer disparos contra nosotros. Yo me agaché, refugiándome detrás del control, para que las balas no me alcanzaran y vi como el joven que iba a mi derecha, caía desplomado a la carretera, porque uno de los tiros le había alcanzado".

Este joven era Agustín Bernal Cubas, de 19 años, estudiante de Bachillerato en el Instituto de La Laguna que bajaba a Santa Cruz ese sábado después de dar un paseo por la ciudad y que murió en el acto.
Uno de los asaltantes entró en el tranvía y cogió el bolso con el dinero de la recaudación mientras los demás amenazaban al conductor. Otro le dijo al chófer: "Sigan, porque si no los matamos".Los minutos siguientes fueron de gran confusión. Mientras huían el cobrador y otro pasajero, este último, que fue alcanzado por las balas, resultó herido. Mientras tanto, el tranvía siguiente (el 13), que iba a encerrar a La Cuesta y que llegaba a la escena del asalto, fue recibido por una lluvia de balas que acabó con la vida de su conductor, Luis García Panasco, de 35 años de edad.

El lugar elegido en la Curva de Gracia reunía unas condiciones ideales para el atraco, pues ya en aquel tiempo era sólo subida para los pocos automóviles que entonces circulaban y desde allí era fácil distinguirlos de lejos. Además por un lado, igual que ahora, un talud conducía al barranco situado inmediatamente debajo, lo que facilitó la huída de los asaltantes.


El sepelio de las víctimas tuvo lugar al día siguiente y en él participaron miles de personas acompañadas de una enorme comitiva de tranvías, guaguas, taxis y automóviles particulares que avanzó desde el lugar del suceso hasta el entierro en el antiguo cementerio de San Rafael y San Roque de Santa Cruz.
Estos hechos, conocidos como el asalto al tranvía, conmocionaron a todo Tenerife y durante un tiempo el número de pasajeros descendió de manera significativa. Los efectivos policiales (Policía, Guardia Civil, Guardia de Asalto y Guardias Municipales) realizaron un gran despliegue que dio como fruto la detención de varias personas, que fueron sometidas a juicio meses después.

El tranvía fue languideciendo en los años siguientes y la falta de inversiones en su infraestructura y el desinterés de las autoridades hicieron que desapareciera. Hoy que de nuevo vuelven a rodar por nuestras calles los tranvías, hemos querido recordar su antigua presencia entre nosotros.

Publicado en loquepasaentenerife.com el 9 de mayo de 2008

ACTUALIZACIÓN

Cuando escribí este artículo en 2008, dejé un poco en el aire el asunto de la autoría del asalto por no disponer de datos fiables en aquel momento. Esto no se le escapó a un lector que en uno de los comentarios me decía: "Por cierto, en cuanto a los asaltantes, hablas de detenciones y de un posterior juicio. ¿Sabes si fueron condenados? ¿Se supo su identidad y por qué lo hicieron? ¿Era una banda que actuaba con frecuencia en aquella época en la isla?"

Ha pasado el tiempo y hoy alguien puede contestar a estas dudas mejor que yo. Se trata del investigador Rafael Cedrés, que pronto publicará un libro sobre el antiguo tranvía de Tenerife en el que dedica un capítulo íntegramente a este hecho.

Pueden encontrar un avance en el artículo Historia de una tragedia, que firma la periodista Sol Rincón Borobia y que publicó La Opinión el 28 de agosto de 2011.

POST SCRIPTUM


Un lector anónimo ha hecho un comentario en el que me envía un enlace con otra versión de la autoría del asalto. Lo incorporo porque creo que enriquece el artículo.

12 comentarios:

  1. Esa historia la contaba mi padre, pero ya no está para darme los detalles y le he preguntado a mi madre pero no se acuerda.
    Siempre en mi casa se contaban historietas de lecheras y fielato; chistes divertidos que eran en realidad parte verdad y parte humor de la época.
    Decía mi padre que había ído varias veces a Tacoronte con los amigos de juerga y eran casi unos niños, sobre 15 o 16 años y entre ellos estaba también el padre de Charo Borges, eran grandes amigos del mismo barrio.
    Mi padre fanfarroneaba con aquello de que mi abuelo tenia uno de los primeros coches de S/C y que él lo conducía muy, muy jovencito.
    He vivido durante más de 40 años entre La Cuesta y Vistabella y esa torre forma parte de nuestra vida. ¡Me estoy poniendo mayor!

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    1. Es una historia que la gente mayor recuerda muy bien pues creó un auténtico impacto en la tranquila vida de la isla de aquellos años. De la chimenea hablaré más adelante y de fielatos también.
      Sigue poniéndote mayor y yo que lo vea.
      Un abrazo.

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    2. Sara Felipe Hernández24 de julio de 2012, 23:34

      Yo recuerdo a mi abuela contandomela. A sus casi noventa años se llevó a la tumba inumerables historias, que gracias a algunos de los artículos de Melchor he podido volver a conocer. A parte de ésta, recuerdo que ella siempre decía:

      "-Dicen que mataron al Marqués
      -Si, eso dicen"

      Gracias a un artículo que espero que algún día incluyas en este blog, me enteré de la historia completa, y de porqué mi abuela siempre decía aquella frase.

      Gracias Melchor

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    3. El asalto al tranvía debió ser un auténtico shock para la sociedad tinerfeña de entonces, pues parecía más un asunto de película del oeste o de gangsters que un robo común. Por eso mucha gente mayor lo recordaba y lo contaba.
      Los del Marqués que mataron es otra historia que aparecerá más adelante.
      Gracias a ti por leerme, Sara.

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  2. Hay foto de los asesinados. http://img39.imageshack.us/img39/6849/scan10033.jpg

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    1. Gracias por la foto, amigo. La voy a poner.
      Un abrazo

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  3. Un compañero maestro me acaba de facilitar tu blog.
    Recuerdo que mis padres nos contaban este suceso como algo muy trágico que vivieron en su juventud.
    Gracias por la historia que me lleva a recuerdos entrañables de mi infancia.
    Me quedo cerca.
    Un saludo.

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    1. Gracias por leerme y por quedarte cerca. Espero seguir manteniendo tu interés.
      Un saludo.

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  4. La foto de los asesinados que habéis puesto, no es de ningún muerto, eso es una foto de la reconstrucción de los hechos, realizada días después.

    Respecto a los verdaderos asesinos, si que se detuvieron y condenaron. Todo lo acontecido con este suceso lo he recogido en un capítulo completo de mi próximo libro dedicado a la historia del antiguo tranvía.

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  5. Tú sabes más de este tema que yo por lo que corrijo inmediatamente. Gracias por tu comentario.

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  6. Difícil poder establecer si efectivamente a los "verdaderos asesinos" se les detuvo y se les condenó... Sólo me atrevería a afirmar que se condenó a gente por esos hechos, pero tengo dudas más que razonables de que verdaderamente fueran los responsables. La "justicia" tras el golpe militar de 1936 era en Canarias muy peculiar y respondía más a motivaciones políticas y a intentar imponer el terror a los rojos que al real esclarecimiento de los hechos y que en función de ellos se establecieran condenas... Resumiendo, que la "justicia" no era precisamente justa.

    A este respecto, leer, por ejemplo:

    http://canariasinsurgente.typepad.com/almacen/2011/05/en-relaci%C3%B3n-al-art%C3%ADculo-aparecido-en-diario-de-avisos-el-domingo-24042011-con-el-titulo-aquel-atraco.html

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    1. Gracias por tu comentario. Con tu permiso incorporo el enlace que pones en el texto como post scriptum. Creo que enriquece el asunto de la autoría dando una visión distinta.

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