lunes, 10 de diciembre de 2012

Carlos Marichal: la alegría de crear.

por Melchor Padilla

“...si uno trabaja con el espíritu alegre, con esa alegría que produce crear algo nuevo, con la esperanza puesta en el presente que vivimos plenamente, y en el futuro en el que confiamos todos nuestros sueños y esperanzas, todo se hace más fácil, todo más sencillo…”


Los turistas que visitan la tumba del insigne poeta de la generación del 27 Pedro Salinas en el cementerio de Santa María Magdalena de Pazzis, en San Juan de Puerto Rico, observan que, tras la inscripción con su nombre y las fechas de su nacimiento y muerte, aparece más abajo en la misma lápida otro nombre: Carlos Marichal 1925-1969. ¿Quién es este personaje de apellido tan santacrucero y por qué descansan allí sus restos?

La guerra civil española trastocó el destino de muchos de nuestros conciudadanos, que se vieron obligados a exiliarse para encontrar nuevos destinos, fuera de España, en donde desarrollar una existencia libre.

Como dice J.M. Castellet en su Introducción a La Cultura bajo el franquismo. "Exiliados, encarcelados, depurados o represaliados la mayor parte de los intelectuales españoles, se trataba ahora de derribar el todavía endeble, pero no por ello menos notable, experimento cultural republicano. Había que liquidar instituciones y proyectos, del mismo modo que había que sustituir una política cultural de signo avanzado por otra netamente represiva y, más que conservadora, totalitaria". La emigración a la América hispana fue una emigración altamente selectiva. Así caracterizó aquel exilio americano un gran número de refugiados vinculados a las profesiones liberales, intelectuales y políticas.

Entre estos debemos mencionar a una figura nacida en nuestra isla y totalmente desconocida en esta su patria de origen. Nos referimos al pintor y diseñador Carlos Marichal, que desarrolló la mayor parte de su actividad vital y artística en Puerto Rico.

Nació en Santa Cruz de Tenerife el 24 de junio 1923. Era hijo de José López Marizatt y de Concepción Marichal y hermano del que más tarde fue el conocido intelectual y ensayista canario Juan Marichal. Pese a la tradición anticlerical de su familia, estudió en el Colegio de San Ildefonso de la capital. A los 11 años comienza a recibir clases de pintura de Francisco Bonnín. En 1935 la familia se traslada a Madrid, donde fallece su madre al poco tiempo, quedando los dos hermanos al cuidado de su tía Carmen y de su esposo el político socialista Domingo Pérez Trujillo.

Tras estallar la guerra civil se mudan a Valencia, donde estudia en el Instituto Blasco Ibáñez y elabora una revista a la que pone por título "La Guanchada". Tras las sucesivas derrotas republicanas, comienza un largo exilio que lo llevará a Lieja, París y Casablanca, ciudad en la que comienza a desarrollar su dotes de pintor. En 1941 se embarca junto con su hermano y sus tíos en el buque Quanza que trasportaba a muchos refugiados republicanos, entre ellos al ex-presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora.


Entre 1942 y 1944 estudia grabado, litografía y dibujo, entre otras materias, en la Escuela de Artes del Libro en México. También en esos años se relaciona con artistas exiliados españoles. El año siguiente comenzará a trabajar como dibujante para las campañas de alfabetización de los indígenas mexicanos que llevaba a cabo la Secretaría de educación. Ese mismo año inicia otra de las actividades en las que destacó pues trabajará como  escenógrafo para la compañía Les Comediants de France. Tras esto, elaborará diseños de escenografía y vestuario para teatro, ópera y ballet en el Palacio de Bellas Artes, tarea que desempeñará hasta principios de 1949. Viaja a Estados Unidos para visitar a su hermano Juan, que era profesor de la Johns Hopkins University, y que, casado con Solita, la hija de Pedro Salinas, acababa de tener su primer hijo.

Tras una breve estancia en Estados Unidos y Cuba, llega por fin a la que sería su patria de adopción, Puerto Rico, como profesor visitante y director técnico del Teatro Universitario, comenzando a diseñar escenografías para éste. Tras otra breve estancia en Estados Unidos regresa a Puerto Rico donde continúa con su actividad artística, que se plasma en el diseño de escenografías, y participa en exposiciones colectivas  al tiempo que imparte clases.

En diciembre conoce a la que será su esposa, Flavia Lugo, con quien contraerá matrimonio en agosto de 1951. Seguirá trabajando para la Universidad hasta que en 1953 renuncia para dedicarse a la actividad privada levantando la pequeña editorial Coyauco mientras continua con su labor de ilustrador y escenógrafo en la población de Yauco, a la que se habia trasladado a vivir. Colabora con el Instituto de Cultura Puertorriqueña en el diseño de libros y revistas, ilustraciones, montaje de exposiciones, diseño de museos y festivales de teatro. En 1957 recibe el primer premio en el Concurso de Artes Gráficas por el diseño del libro La Dragontea de Tomás Blanco.

En 1955 se integra de nuevo en la Universidad de Puerto Rico en el Departamento de Bellas artes de la Facultad de Humanidades. En 1960 presenta una exposición individual bajo el título de Diez años de diseño en el Museo de Historia, Antropología y Arte (MHAA) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. En noviembre de 1963 presenta una exposición de dibujos y aguafuertes y en 1964 es nombrado Superintendente de la Imprenta de la Editorial del Departamento de Instrucción Pública donde diseñará un sinnúmero de libros para los programas escolares. En 1966 es contratado como profesor de dibujo de la Escuela de Artes Plásticas del ICP.


En 1967 cae enfermo pero continúa con su labor docente y artística, lo que le llevará a ser merecedor en diciembre de 1968 de un homenaje en el Museo de la Universidad de Puerto Rico, en el que se le denomina "padre de las artes gráficas de Puerto Rico". El 29 de diciembre de 1969 fallece tras una intervención quirúrgica. Tenía 46 años. Fue enterrado en la misma tumba de Pedro Salinas por decisión de la esposa de su hermano Juan, Solita Salinas, hija del poeta. Tras su fallecimiento se da su nombre a la Sala Experimental del Centro de Bellas Artes y se crea el “Premio Carlos Marichal para la Excelencia en Artes Gráficas” en la Universidad de Puerto Rico. Por último, en septiembre de 2004 se lleva a cabo en el MHAA una exposición antológica de toda su obra con el título de "Carlos Marichal. Poeta de la línea".

De Carlos Marichal escribió el también pintor español afincado en Puerto Rico Eugenio Fernández Granell que "inocencia e imaginación son, tal vez, las cualidades máximas de su condición personal como hombre social, y artística como hombre creador". Su hija Flavia Marichal Lugo, en el catálogo de la referida exposición antológica, afirma que su obra nos deja ver "al hombre íntegro, al prolífico artista, al amante esposo y padre, al soñador idealista, al creador incansable que sigue vivo, que sigue hablándonos a través de su obra. En él va la línea convertida en poema, celebrando el triunfo de la vida y el arte."

Este creador es, sin embargo,absolutamente desconocido en su tierra natal. Nunca pudo volver a las islas, aunque nunca las olvidó. ¿Para cuándo una exposición de su obra en Canarias? Sería un mínimo homenaje a uno de los más olvidados hijos de Tenerife.

NOTA: Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a la señora Flavia Marichal Lugo, hija del artista, que me proporcionó todo el material que he utilizado para la redacción de este artículo. Sirva también para pedirle disculpas por la tardanza en escribirlo.

3 comentarios:

  1. Buenos dias melchor,he acabado en tu blog buscando informacion acerca de una lamina litografia que tengo de cuando trabajaba en una imprenta llamada julio soto impresores, la lamina se tiyila l'alchimista zenon esta numerada y dedicada 6.30 e.a y firmada por f. mariclal.
    si le parece que tiene alguna relacion con el artista o Flavia Manichal le ryego me responda y le puedo mandar imagenes de la lamina.
    Un cordial saludo.
    Miguel A.

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  2. José López Marizatt, hermano de mi abuela materna. Estupendo!, siempre aprendiendo. Enhorabuena Melchor.

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