jueves, 18 de octubre de 2012

El carbonero de la playa de las Gaviotas

por Antonio Sotillo

Hoy presentamos, dentro de nuestra sección de Artistas invitados, un artículo que trata de uno de los naufragios históricos de la costa de Tenerife. Lo publicó nuestro amigo Antonio Sotillo en Lo que pasa en Tenerife en agosto de 2011.


En la pequeña espadaña de la iglesia del barrio santacrucero de San Andrés hay dos campanas. Si observamos de cerca la más pequeña, podemos leer algo que poco tiene que ver con el culto y la liturgia religiosa. Allí aparecen un nombre, Westburn, y una fecha, 1893. ¿Qué historia se esconde detrás de esta campana? Veamos.

El Westburn fue un vapor de casco metálico con dos cubiertas, dos mástiles, popa elíptica, de 34 habitáculos y con un tonelaje bajo cubierta de 3026 tm. Construido por Short Brothers de Pallion Astilleros en Sunderland, fue botado el 31 de agosto de 1893 y bautizado con el nombre de Westburn en la casa de los Westolls en Tunstall. Su nombre proviene de la unión de West (por las primeras letras de la palabra Westolls) y de Burn (por el comienzo del apellido de soltera de la señora Westolls).

Tras algunos años de navegación, el 28 de diciembre de 1916 zarpó de la ciudad más importante de Gales, Cardiff, con un cargamento de carbón mineral de 4000 tm, pero se vio forzado a entrar en Liverpool debido a una avería producida por un temporal el 4 de enero de 1916, permaneciendo en el astillero por reparaciones hasta el día 21 de enero del mismo año. Zarpó con tiempo agradable y despejado y todo fue bien hasta las 5 de la tarde del día 8 de febrero de 1916, fecha en la que este vapor avistó un extraño buque acercándose cuando se encontraba a 610 millas al NNE de Pernambuco (Recife, Brasil).

Al día siguiente el jefe de oficiales, Mr. George Wilkinson, volvió a divisar desde el puente el mismo buque de la tarde anterior, que no era otro que el crucero alemán camuflado SMS Möwe, el cual se aproximaba maniobrando hacia el Westburn situándose a 7 millas y a 4 grados a estribor. Una hora más tarde casi había oscurecido y el buque alemán comenzó a realizar señales luminosas de Morse, preguntando por el nombre del barco. Inmediatamente desde el puente el capitán del Westburn, Mr. A.T. Cambell, con su oficial respondió a dichas señales, identificándose como el jefe de un buque danés.

Una vez identificado, el buque fue autorizado por los alemanes a proseguir su travesía, pero -cuál fue su sorpresa- al cabo de unas horas, exactamente a las ocho menos cuarto, el buque alemán disparó unas salvas de aviso, obligándolos a detenerse. El capitán Campbell paró máquinas de inmediato y del crucero alemán partió una lancha hacia el barco. Subió a bordo del carbonero un oficial alemán que, después de hacer las preguntas habituales, obligó a la tripulación y oficiales del Westburn a arriar los botes y dirigirse al buque alemán. Sin embargo, el Westburn no fue hundido una vez desalojado ya que el comandante alemán tenía otra idea.


Al día siguiente se abarloó el Westburn al Möwe y se trasladó a todos los prisioneros ingleses, en total unos doscientos, que transportaba el buque alemán procedentes de los barcos que había capturado y hundido. Una vez transportados los prisioneros y con tripulación alemana pusieron rumbo al puerto de Santa Cruz de Tenerife, llegando el 22 de febrero de 1916. Al día siguiente todos los prisioneros fueron conducidos ante el cónsul británico.

Ese mismo día se sacó el Westburn del puerto de Santa Cruz de Tenerife, bajo bandera alemana pero, al ser divisado un buque británico en las proximidades (el HMS Sutlej), para evitar que fuera apresado el Westburn los alemanes lo hundieron con todo el cargamento de carbón a una milla de la costa próxima a San Andrés el 23 de febrero de 1916, desembarcando la tripulación alemana por la Playa de Las Teresitas. Fueron recibidos como héroes por la población germanófila de la isla. En los años 1942 y 1948 buzos profesionales rescataron el carbón, que sirvió para alimentar las calderas de una máquina de vapor que trabajaba en las canteras próximas a San Andrés.

Dos grabados con escenas de la aventura del Westburn publicados en una revista austriaca de 1916. Cortesía de Agustín Miranda Armas.

A una milla frente a la Playa de las Gaviotas (Long 28º30,494´N Lat. 16º 0,294´W) y a unos treinta metros de profundidad descansa para siempre el Westburn. El único recuerdo que nos queda de esta historia son sus restos sumergidos y la campana de la iglesia del pequeño pueblo de pescadores de San Andrés.


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